Estados Unidos bombardea isla iraní en medio de negociaciones de paz
Los ataques, calificados como defensivos por funcionarios estadounidenses, se produjeron horas después de que Donald Trump expresara optimismo sobre un posible acuerdo con Teherán y en vísperas de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. Irán advirtió que está preparado para responder militarmente, pero aseguró que todavía existe una oportunidad para evitar una guerra de mayor escala.
Estados Unidos lanzó ataques limitados contra la isla iraní de Qeshm, ubicada en el estratégico estrecho de Ormuz, en medio de las tensiones militares y diplomáticas que mantienen enfrentados a Washington y Teherán. Los bombardeos se registraron el martes y fueron reportados inicialmente por el diario estadounidense The Wall Street Journal, que citó a funcionarios estadounidenses familiarizados con la operación.
De acuerdo con medios estatales iraníes, en la isla se escucharon cinco explosiones en rápida sucesión. Funcionarios estadounidenses, citados bajo condición de anonimato por distintos medios de comunicación, describieron los ataques como acciones de carácter defensivo. Sin embargo, no se ofrecieron detalles oficiales sobre los objetivos alcanzados ni sobre posibles víctimas.


La operación se produjo en un momento particularmente delicado para la política estadounidense. Horas antes, el presidente Donald Trump había manifestado su confianza en que las conversaciones con Irán podrían desembocar en un acuerdo para poner fin al conflicto. Además, los ataques coincidieron con la víspera de las elecciones legislativas de medio mandato, en las que el Partido Republicano enfrenta un escenario electoral complicado por el descontento ciudadano ante la guerra y el impacto económico de la crisis.
Trump aseguró el lunes, mediante un mensaje publicado en su red social Truth Social, que Irán quiere alcanzar un acuerdo lo antes posible y que un entendimiento entre ambos países podría concretarse próximamente.
Desde Teherán también surgieron señales de apertura diplomática. El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, confirmó que se desarrollaban conversaciones indirectas con Washington y señaló que las consultas eran intensas debido a la gravedad de la situación.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní y principal negociador de su país, Mohamad Baqer Qalibaf, afirmó que Irán está preparado para afrontar una confrontación militar, aunque insistió en que su Gobierno ha presentado una respuesta racional para evitar una nueva escalada.
«La pelota está ahora en el campo de Estados Unidos para evitar la guerra», declaró Qalibaf, en un mensaje dirigido a Washington para que tome una decisión sobre el futuro de las negociaciones.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, también expresó optimismo sobre las posibilidades de alcanzar un entendimiento. Según afirmó, tanto él como Trump consideran que se han conseguido avances, aunque reconoció que todavía queda trabajo para concretar un acuerdo.
Uno de los principales puntos de discusión es el estrecho de Ormuz, una ruta marítima fundamental para el comercio internacional de petróleo y gas. Un alto funcionario iraní aseguró que Teherán podría reabrir esta vía en un plazo de dos días, siempre que Estados Unidos acepte una serie de condiciones.
Entre las exigencias iraníes figuran el fin de la guerra en todos los frentes, el descongelamiento de sus activos financieros en el extranjero, el levantamiento de las sanciones petroleras y el cese del bloqueo estadounidense a los puertos iraníes.
El portavoz de la Cancillería iraní, Esmail Baqai, defendió la propuesta y sostuvo que la posibilidad de reabrir el estrecho en ese plazo demuestra la disposición de su país para avanzar hacia una solución negociada. Sin embargo, Washington no ha aceptado las condiciones planteadas por Teherán.
En paralelo, China intensificó sus gestiones diplomáticas. El lunes, representantes chinos sostuvieron reuniones con funcionarios iraníes y saudíes en Pekín. Durante los encuentros, el canciller chino, Wang Yi, manifestó el respaldo de su país a Irán en la defensa de su soberanía y seguridad.
Las tensiones también involucran a Israel. Según el medio estadounidense Axios, Donald Trump mantiene su intención de permitir que las negociaciones continúen, pese a las conversaciones telefónicas que sostuvo con el primer ministro israelí saliente, Benjamín Netanyahu, quien ha defendido una postura más ofensiva contra Teherán.
El mandatario estadounidense, sin embargo, advirtió el sábado que todavía tendría que ocuparse de una o dos instalaciones nucleares iraníes, una declaración que volvió a elevar la preocupación por una posible reanudación de las operaciones militares.
Mientras tanto, los mercados internacionales reaccionaron favorablemente a las expectativas de una salida diplomática. Los precios del petróleo registraron una caída superior al 7 % el lunes, impulsados por las señales de acercamiento entre Washington y Teherán y la posibilidad de normalizar el tránsito marítimo por el golfo Pérsico.
Pese a los contactos diplomáticos, la situación continúa siendo frágil. Irán ha advertido que responderá con represalias de gran alcance si Estados Unidos reanuda una ofensiva militar a gran escala. En Teherán, incluso, las autoridades instalaron una pancarta gigante con una imagen de Trump y un mensaje amenazante: «Mataremos a Trump».
Así, mientras Washington combina acciones militares con señales de negociación, el futuro del conflicto dependerá de la capacidad de ambas partes para alcanzar compromisos sobre las sanciones, la seguridad regional y el estratégico estrecho de Ormuz.