Opinión

Volver a creer en el trabajo y en la empresa

Por: Fabián Lora

Siempre hemos hablado de los grandes problemas del país como si fueran asuntos imposibles de resolver: el desempleo, la informalidad, la falta de oportunidades, la pérdida de confianza y las dificultades que enfrentan quienes quieren invertir o emprender. Pero pocas veces nos detenemos a pensar en algo fundamental: y es que, no se progresa únicamente con discursos; se progresa cuando su gente puede trabajar, producir y construir un futuro con dignidad.

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Por eso considero importante la apuesta que empieza a plantear “El tigre” presidente: recuperar la confianza como punto de partida para que el país vuelva a crecer.

La empresa, el comerciante, el campesino, el emprendedor y el trabajador no deben ser vistos como actores separados, porque todos hacen parte de una misma cadena. Cuando una empresa invierte, genera empleo. Cuando un trabajador tiene empleo, consume. Cuando el campo produce, se mueve completamente la economía, y cuando existen condiciones para emprender, aparecen nuevas oportunidades para muchos.

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Necesitamos volver a entender que generar riqueza no es un pecado y que quien arriesga su capital, crea una empresa o abre un negocio también está aportando al desarrollo de lo local y del país.

Pero crecer económicamente no puede significar dejar atrás a quienes tienen menos. Al contrario: el verdadero éxito de una política económica se mide por su capacidad de convertir el crecimiento en oportunidades para la mayoría. Un país donde unos pocos prosperan mientras millones siguen sin posibilidades no puede sentirse plenamente desarrollado.

Ahí está uno de las grandes luchas del gobierno actual, lograr que la confianza se traduzca en empleo formal, inversión, mejores ingresos y oportunidades.

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Volver a creer en la empresa

Y las regiones tienen mucho que decir en esta conversación. Colombia no puede seguir concentrando las oportunidades en unas pocas ciudades. Municipios y departamentos tienen empresarios, campesinos, profesionales y jóvenes con talento que solamente necesitan condiciones para crecer. Entonces, gobernar también es crear esas condiciones.

Por eso, respaldar una política que busque fortalecer la economía, estimular la inversión y recuperar la confianza no significa olvidarse de lo social. Significa entender que sin una economía fuerte resulta mucho más difícil financiar educación, salud, infraestructura y programas sociales.

Si el país que vuelve a confiar en su capacidad de producir, emprender y trabajar, volveremos a creer en nuestro propio futuro. Colombia necesita volver a creer en el trabajo y en la empresa

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