Lucas, el niño de 7 años con una cardiopatía, regresó a controles médicos tras casi un año de espera
Después de cerca de un año sin controles especializados, Lucas Francesco Murillo, de 7 años, llegó a Floridablanca para retomar el seguimiento médico de su cardiopatía congénita.
El menor arribó al Instituto Cardiovascular de Floridablanca en una ambulancia medicalizada, luego de ser trasladado en una avioneta medicalizada. Su llegada estuvo acompañada por aplausos de médicos y ciudadanos que esperaban su regreso para recibir atención.
Lucas requiere controles periódicos debido a su condición cardíaca, pero durante los últimos meses la familia enfrentó dificultades para acceder a la atención especializada. Ahora, el equipo médico realizará nuevos estudios para conocer su estado actual y determinar el manejo que necesita.
Entre los procedimientos pendientes se encuentra un cateterismo cardíaco, examen que permitirá a los especialistas evaluar nuevamente el funcionamiento de su corazón.
“Estamos con mucha expectativa, esperando que nos den buenas noticias. Agradecidos con todos por este recibimiento también. No esperábamos esto”, expresó la madre del menor.
La mujer explicó que, aunque Lucas continuó tomando los medicamentos formulados anteriormente, el tiempo transcurrido sin controles genera preocupación, especialmente porque el niño ha crecido y podría requerir ajustes en las dosis o en su tratamiento.
A su llegada, además, Lucas presentaba una virosis que le provocó una infección intestinal y constantes episodios de vómito. Por esta razón, los profesionales también deberán evaluar su estado general y garantizar su hidratación.
“Está un poquito malito, está pasando por una virosis, tiene una infección intestinal. Ha estado vomitando mucho, pero con relación a su corazoncito está estable ahorita”, explicó su madre.
Según relató, la cardiopatía de Lucas hace necesario mantener una vigilancia permanente, debido a que actividades cotidianas pueden provocar disminuciones en sus niveles de oxígeno.
Pese a las dificultades de salud, el menor realizó el viaje acompañado por personal médico y, de acuerdo con su madre, permaneció tranquilo durante el traslado.
Ahora, la familia espera los resultados de los estudios y confía en que Lucas pueda continuar con el tratamiento especializado que necesita.
“Él siempre es muy alegre y está contento”, afirmó su madre, visiblemente agradecida por el recibimiento que tuvo el niño al regresar al centro médico.