Paloma y Oviedo toman fuerza en Córdoba y consolidan su fórmula en territorio
La campaña se baja del discurso y se mete en la calle. En Córdoba, los recorridos políticos ya no son de trámite: son escenarios donde la gente habla claro y pone sobre la mesa lo que realmente necesita.
Pero el panorama se vuelve más exigente en Montería. En distintos sectores, la gente no se guardó nada: inseguridad, falta de empleo para jóvenes y fallas en servicios públicos marcaron la conversación. También surgió un reclamo fuerte por más apoyo al emprendimiento, especialmente para mujeres y madres cabeza de hogar.
En Cereté, la discusión se centró en lo básico: vías en mal estado, desarrollo económico frenado y servicios que no siempre responden. Allí, líderes insistieron en que cualquier propuesta debe traducirse en resultados concretos que mejoren la vida diaria.
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Puerto Libertador, por su parte, dejó una ruta más clara. En este territorio se avanzó en la construcción de un plan con acciones específicas, con la intención de pasar del diagnóstico a la ejecución real.
El recorrido deja un mensaje contundente: en Córdoba ya no basta con prometer. La gente quiere ser escuchada, sí… pero sobre todo quiere ver soluciones. Y en medio de esa presión, la campaña se mide no en discursos, sino en la capacidad de responder a una ciudadanía cada vez más crítica.