Nacional

Banco de la República freno en seco a Petro

La tensión entre el Gobierno y el Banco de la República estalló en público. Mientras el presidente cuestiona las tasas de interés, el gerente del Emisor respondió sin rodeos y lanzó un mensaje directo: las decisiones no son políticas… son para evitar que el bolsillo de los colombianos siga perdiendo valor.

El choque ya no es silencioso… ahora es frontal. En pleno debate en el Congreso, Leonardo Villar Gómez salió a defender las decisiones del Banco de la República y respondió con dureza a los señalamientos del presidente Gustavo Petro.

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“No estamos cometiendo un genocidio”, soltó Villar, en una frase que dejó en evidencia el nivel de tensión entre el Gobierno y la Junta Directiva del Emisor.

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Todo gira alrededor de una decisión que ha incomodado a la Casa de Nariño: el aumento de las tasas de interés en 100 puntos básicos. Para el Gobierno, esto golpea la economía. Para el Banco, es una medida necesaria… aunque dolorosa.

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La ruptura es tan evidente que incluso el ministro de Hacienda, Germán Ávila, se apartó de las sesiones del Banco, un hecho poco común que refleja la fractura interna en el manejo económico del país.

Pero Villar no se quedó ahí. También pidió bajar el tono y frenar lo que calificó como una campaña de desprestigio. “Los ataques han superado todo lo que hubiera imaginado”, aseguró.

Crédito: Alejandra Rubio – La FM

Detrás del pulso hay cifras que preocupan: un déficit fiscal que subió al 3.5% del PIB, un aumento fuerte del gasto público, inflación que no cede y expectativas que casi se duplicaron para 2026. A eso se suma un incremento del salario mínimo del 23%, que, según el Banco, también mete presión a los precios.

El resultado: tasas que pasaron de 9.25% a 11.25%, encareciendo créditos, golpeando la deuda del Gobierno y poniendo freno al consumo.

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Petro
Imagen archivo – presidente Gustavo Petro

Hoy el país queda en medio de un choque de visiones: un Gobierno que pide alivio económico… y un Banco que insiste en apretar para evitar que la inflación se descontrole.

La pregunta que queda en el aire es clara: ¿quién tiene la razón… y quién terminará pagando el costo?

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