Parece que la presión de la justicia tiene efectos secundarios inmediatos en la salud cardiovascular. Gustavo Bolaño Pastrana, el hijo ilustre de Ciénaga de Oro y presunto “cerebro” en la reciente red de corrupción desmantelada por la Fiscalía, pasó de las reuniones políticas al pabellón de urgencias en tiempo récord.
Bastaron unos pocos minutos de sentir el frío de las esposas para que su corazón decidiera pedir “tiempo fuera”.
Los detalles del “patatús” judicial tras ser capturado:
El timing perfecto: Justo tras su captura, Bolaño sufrió un infarto que lo mandó directo a una clínica en Barranquilla.
Bajo la lupa (y el suero): No está precisamente en una suite de lujo; cuenta con estrictos dispositivos de seguridad, porque la justicia no quiere que se le “escape” ni un latido sin supervisión.
El padrino de Ciénaga de Oro: Cabe recordar que Bolaño no es cualquier aparecido; es conocido por ser el músculo financiero detrás de la campaña de Carlos Mario Castaño Usta a la alcaldía.

La pregunta del millón de la corrupción:
¿Fue el susto de la captura o el peso de los secretos lo que le apretó el pecho? En Ciénaga de Oro dicen que las campañas salen caras, pero parece que la cuenta de cobro de la Fiscalía sale aún más costosa… y te deja sin aliento.