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“No va a bajar la carne”: Senador Pineda le sale al paso a propuesta del gobierno y advierte que frenar exportaciones golpearía a ganaderos sin aliviar el bolsillo de la gente

Mientras muchas familias sienten cada vez más caro poner carne en la mesa, el debate sobre cómo bajar los precios se calienta en el país. Y una de las propuestas del Gobierno ya empezó a generar fuertes reacciones.

El precio de la carne se convirtió en un nuevo campo de batalla político. El senador Marcos Daniel Pineda cuestionó la idea del Gobierno de prohibir la exportación de carne y ganado en pie como estrategia para abaratar el producto en Colombia, asegurando que la medida no resolvería el problema de fondo.

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Según el congresista, el impacto de las exportaciones en el mercado interno es mínimo. Explica que apenas representan cerca del 4 % de la producción de carne y menos del 1 % del ganado en pie, por lo que frenar esa salida no tendría un efecto real en el precio que paga el consumidor. En otras palabras, el problema no está en lo que se exporta.

Lo que realmente está encareciendo la carne

Pineda pone el foco en otro lado: los costos que se acumulan antes de que la carne llegue al plato. Transporte caro, intermediarios, vías en mal estado, clima adverso y el aumento en los costos de insumos y tributos son, según él, los factores que están empujando los precios hacia arriba. Y esos problemas siguen intactos.

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Pero hay un punto que enciende aún más la discusión: quién terminaría pagando el costo de la medida.

El senador advierte que restringir exportaciones afectaría directamente a pequeños ganaderos, que dependen de esos mercados para sostener su producción. Es decir, podría terminar golpeando a quienes ya están en la base de la cadena.

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Un debate que toca el bolsillo

Más allá del cruce político, lo que está en juego es algo cotidiano: cuánto cuesta alimentarse, mientras el Gobierno busca fórmulas para bajar precios, sectores del Congreso piden atacar las causas estructurales y no medidas que, según advierten, podrían quedarse cortas.

Y en medio de ese pulso, la preocupación sigue siendo la misma en muchos hogares:
que la carne deje de ser un lujo en la mesa.

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