Ministro de Hacienda de Abelardo votó por subir la tasa de interés del Banco de la Republica al 12,25 %
El ministro de Hacienda del gobierno de Abelardo De La Espriella, Miguel Gómez Martínez, sorprendió al revelar que votó a favor de aumentar la tasa de interés del Banco de la República, una decisión que vuelve a poner sobre la mesa el costo del crédito para hogares y empresas.
La Junta Directiva del Banco de la República decidió este miércoles 30 de septiembre subir en 25 puntos básicos la tasa de política monetaria, pasando del 12 % al 12,25 %. La decisión contó con cuatro votos a favor del incremento, dos por mantenerla y uno que incluso proponía subirla 50 puntos básicos.
Pero el dato que encendió la discusión política fue el voto del propio Minhacienda. Gómez confirmó públicamente: “Voté a favor de subir la tasa”, alineándose con la mayoría de la Junta.
La decisión tiene una explicación económica: el Banco de la República busca contener una inflación que volvió a aumentar y se ubicó alrededor del 6,2 % anual en agosto, todavía muy por encima de la meta del 3 %. Gómez defendió la medida argumentando que la inflación golpea especialmente a los hogares de menores ingresos.
Ministro de Hacienda votó por subir la tasa de interés
Sin embargo, también aparece la otra cara de la moneda: tasas altas pueden mantener costoso el acceso al crédito, afectando las condiciones financieras para familias que buscan vivienda o financiamiento y para empresarios que necesitan recursos para invertir.
Por eso la pregunta política queda servida: ¿el Gobierno del ‘Tigre’ está dispuesto a mantener el crédito caro durante más tiempo para combatir la inflación?
El episodio resulta especialmente relevante porque se trató de la primera reunión de tasas en la que participó Miguel Gómez como ministro de Hacienda del gobierno De La Espriella.
Mientras el Ejecutivo advierte que recibió una situación fiscal crítica y prepara medidas de ajuste, ahora deberá explicarles a los colombianos cómo piensa equilibrar la lucha contra la inflación con una preocupación mucho más cotidiana: que pedir plata prestada no termine convirtiéndose en un lujo.