“Mamá, yo le voy a comprar la casita”: el sueño que la tragedia le arrebató a un joven soldado
La tragedia del avión Lockheed C-130 Hércules en Puerto Leguízamo dejó historias que hoy conmueven al país. Una de ellas es la de Juan Camilo Ovallos, soldado profesional de 22 años, oriundo de Ocaña, Norte de Santander, quien murió cuando se dirigía a disfrutar de su periodo de vacaciones, con la ilusión de reencontrarse con su familia y conocer a su hijo que viene en camino.
El joven, integrante del Ejército Nacional y adscrito al Batallón de Infantería de Selva N.º 49 en La Tagua, Putumayo, había hablado horas antes con su madre, doña Ruth. Durante esa última llamada, pese a sentirse indispuesto, buscó tranquilizarla: “Mamita, no se preocupe, estoy bien”. Ese sería el último mensaje que su familia recibiría de él antes del fatal accidente.
Una tragedia que arrebato sueño
La confirmación de su fallecimiento llegó en medio de la incertidumbre, cuando un compañero respondió su teléfono tras la emergencia y advirtió: “Ovallos está perdido, el avión se cayó”. Posteriormente, su nombre fue incluido en el listado oficial de víctimas en el Hospital Militar en Bogotá, mientras avanzan los procesos de identificación forense debido a las condiciones del siniestro.
Con cinco años de servicio, Ovallos había construido un proyecto de vida dentro y fuera de la institución. Soñaba con ascender, formar su familia y levantar una vivienda en un lote que había adquirido recientemente. Su pareja, Eimy, con cuatro meses de embarazo, recordó una de sus últimas promesas: “Me dijo que cuidara a nuestro bebé y que nos amaba”. Hoy, su historia queda marcada por un sueño inconcluso y el dolor de quienes esperaban su regreso.