“La curul de paz no debe convertirse en botín de intereses políticos”: Gabriel Calle
Liderazgos sociales y defensores de derechos humanos alertan sobre la imposición de candidaturas sin arraigo territorial ni representación real de las víctimas.
La curul de paz, creada para garantizar la representación de las víctimas del conflicto armado en el Congreso, enfrenta cuestionamientos por presuntas imposiciones políticas que, según líderes sociales, desnaturalizan su propósito y ponen en riesgo la legitimidad del proceso de construcción de paz en los territorios.
El diputado Gabriel Calle, advirtió que la curul de paz no puede seguir siendo utilizada como un espacio de disputa política ajena a los territorios más golpeados por el conflicto armado. Señalan que esta representación debe recaer exclusivamente en líderes legítimos, con arraigo social y trabajo comprobado con las comunidades víctimas.
Gabriel Calle, indicó que imponer candidaturas desde estructuras locales o departamentales, sin trayectoria en procesos comunitarios ni reconocimiento social, constituye una práctica inaceptable que traiciona el espíritu de los acuerdos de paz y el sentido mismo de esta figura de representación especial.
“Es válido acompañar y respaldar procesos sociales, pero imponerlos es una forma de exclusión que reproduce los errores del pasado reciente”, señalaron Gabriel Calle.
Según el pronunciamiento del diputado, estas prácticas no solo afectan la credibilidad de las curules de paz, sino que también bloquean y distorsionan los procesos de reconciliación, al convertir un mecanismo de reparación política en un instrumento de cálculo electoral.
Calle insistió en que la paz no se construye desde la imposición ni desde intereses ajenos a los territorios, sino a partir del reconocimiento del liderazgo comunitario, la autonomía de las víctimas y el respeto por los procesos organizativos que han resistido y trabajado durante años en medio de la violencia.
Finalmente, hizo un llamado a las autoridades electorales y a los organismos de control para que garanticen que las curules de paz cumplan su objetivo original: ser una voz auténtica de las víctimas en el Congreso y no un botín más dentro de la disputa política tradicional.