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“Me toca dormir en la calle”: el drama que deja el terremoto entre los damnificados de Cali

A sus 66 años, María Elena pasó de tener un lugar al que llamar hogar a dormir en una carpa frente al mismo edificio que tuvo que abandonar. El terremoto que sacudió a Cali dejó su vivienda inhabitable, sus pertenencias atrapadas entre una estructura en riesgo y una pregunta que todavía no tiene respuesta: ¿dónde podrá vivir ahora?

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El edificio, ubicado en el sur de Cali, tiene seis pisos y 28 apartamentos y, tras una evaluación de especialistas, deberá ser demolido ante el riesgo de colapso. María Elena asegura que no ha podido recuperar prácticamente nada. “Pérdida total, pérdida total”, expresó. Aunque pagaba cerca de $1,8 millones mensuales de arriendo, afirma que aún espera una respuesta sobre una posible reubicación. “El estar sentada en un andén, el dormir en la calle”, relató al describir cómo cambió su vida después del terremoto.

Su hija Vanessa también vivió momentos de angustia. Estaba dormida en el tercer piso cuando comenzó el fuerte movimiento y despertó buscando a su mamá, quien se encontraba en una iglesia. Intentó salir del apartamento con su perro, pero los muros comenzaron a caer y tuvo que permanecer dentro hasta que terminara el sismo. Después regresó una vez para recuperar documentos y su celular, pero las condiciones del edificio hicieron demasiado peligroso intentar sacar el resto. “Ya eso no se salva nada”, aseguró.

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El drama de esta familia se repite entre otros damnificados que permanecen a la espera de soluciones. De acuerdo con la información conocida, cerca de 200 estructuras presentan condiciones que requieren intervención y las autoridades trabajan junto con ingenieros para establecer cuáles deberán ser demolidas primero. Mientras avanzan esas evaluaciones, también fueron habilitados puntos para recibir ayudas y apoyar a quienes perdieron sus viviendas o pertenencias.

Para María Elena y Vanessa, sin embargo, las ayudas no despejan todavía la incertidumbre sobre lo que viene. “Estamos como en el limbo”, resumió la joven. Madre e hija fueron censadas como damnificadas y esperan conocer qué apoyo recibirán para reconstruir sus vidas. Después de perder prácticamente todo, Vanessa tiene claro el enorme desafío que enfrentan: “Empezar de cero. Dios proveerá de nosotros”.

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