El dólar barato que nos está saliendo caro
Por : Angela Anaya Anichiarico – Economista – Docente universitaria
Con la TRM en mínimos de siete años, el respiro cambiario esconde una alarma fiscal que ya empieza a costar empleos.
Colombia despertó este mes con una noticia que a primera vista parece buena: el dólar está en su nivel más bajo en más de siete años. Pero detrás de ese peso fuerte hay una historia menos amable.
Este 19 de agosto la TRM se ubicó en $3.098,79, después de tocar mínimos cercanos a $3.045 y de caer cerca de 15 % en solo seis meses, según cifras del Banco de la República. Para quien viaja o paga una deuda en dólares, es un alivio. Pero para miles de exportadores colombianos significa vender más barato y ganar menos. Varios ya están recortando personal.
La explicación es sencilla, y es justo lo que enseño en mis clases de finanzas públicas y mercados bursátiles: cuando el dólar baja, quien exporta recibe menos pesos por cada dólar que vende. El café, las flores, el banano y la palma sostienen buena parte del empleo rural en departamentos como Córdoba y hoy compiten con costos internos que no bajaron al mismo ritmo que el dólar. La prensa económica ya lo confirma: los exportadores están perdiendo margen y eso también golpea el empleo.
El origen del problema, sin embargo, no está solo en el mercado cambiario. Está en la caja del Estado. El presidente Abelardo De La Espriella y su ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, lo han dicho con claridad: el déficit fiscal de la Nación llega a 7,8 % del PIB, uno de los más altos de la historia del país, y el gobierno anterior ya usó el 97 % de la capacidad de endeudamiento. En palabras simples: casi no queda margen para financiar el gasto público del próximo año sin un ajuste real. Y ese vacío fiscal es lo que realmente mueve el tipo de cambio: cuando el mercado duda de que el Estado pueda pagar sus deudas, exige más garantías, retira confianza y presiona la moneda. Por eso el origen de esta calma cambiaria no está afuera únicamente, en la economía global: está adentro, en la forma como el Gobierno resuelva su propio déficit.
Un dólar barato debería ser una buena noticia, pero se está convirtiendo en una amenaza silenciosa para el empleo formal del país si no se resuelve el problema de fondo. La pregunta que debería estar en el centro del debate público es simple: ¿cuál será el ajuste fiscal para 2027 y qué tan rápido lo anunciará el Gobierno para recuperar la confianza de los mercados?. Actuar con diligencia y agilidad es crucial para los mercados.