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Nicolás Maduro, recluido en prisión de Nueva York, pasa las noches gritando que sigue siendo presidente de Venezuela

Según fuentes citadas por el diario español ABC, Maduro está recluido en la llamada Unidad de Alojamiento Especial (SHU), un régimen de aislamiento que se aplica a presos de alto perfil o con medidas de seguridad extremas.

Nicolás Maduro, expresidente de Venezuela, enfrenta sus días tras las rejas en una celda de alta seguridad en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, en Nueva York, donde permanece detenido desde su captura el 3 de enero. En el operativo, además de Maduro fue arrestada su esposa, Cilia Flores, y ambos fueron trasladados a Estados Unidos para responder por cargos federales relacionados con narcoterrorismo y otros delitos.

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Nicolás Maduro en la cárcel

Según fuentes citadas por el diario español ABC, Maduro está recluido en la llamada Unidad de Alojamiento Especial (SHU), un régimen de aislamiento que se aplica a presos de alto perfil o con medidas de seguridad extremas. Su celda mide apenas unos tres metros de largo por dos de ancho y cuenta solo con lo esencial: una cama metálica y una pequeña ventana que deja pasar poca luz.

La rutina del exmandatario es extremadamente limitada. Solo puede abandonar su celda tres veces por semana para acceder a un diminuto patio al aire libre, siempre bajo vigilancia de guardias, además de realizar actividades básicas como ducharse o hacer llamadas. El resto del tiempo permanece prácticamente en confinamiento solitario.

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Fuentes consultadas por el medio señalan que por las noches se escuchan gritos desde su celda, en los que Maduro insiste en que sigue siendo el presidente constitucional de Venezuela y denuncia que ha sido “secuestrado” por las autoridades estadounidenses, mensajes que ha repetido a lo largo de su reclusión.

Hasta ahora, ni el centro de detención ni las autoridades federales han divulgado oficialmente las condiciones específicas de su encarcelamiento. Maduro continúa a la espera de audiencia judicial en Nueva York, donde enfrenta un proceso legal que podría prolongarse durante meses mientras el mundo observa de cerca la inusual situación de un expresidente preso en Estados Unidos.

 

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