Amenazas previas y nuevas pruebas sacuden el caso por el envenenamiento de dos niñas en Bogotá
A casi un año del envenenamiento que estremeció al país y cobró la vida de dos niñas en el norte de Bogotá, la investigación judicial avanza con revelaciones que refuerzan la hipótesis de un crimen planeado con antelación. La Fiscalía General de la Nación analiza ahora un conjunto de amenazas previas que habrían puesto en riesgo a toda la familia de Juan de Bedout, mucho antes de la tragedia ocurrida en abril de 2025.
Uno de los episodios que hoy cobra especial relevancia ocurrió en enero de 2024, durante un viaje familiar a Estados Unidos. Según declaraciones rendidas ante el ente investigador, uno de los hijos de De Bedout recibió una llamada telefónica mientras se encontraba en Nueva York. Al contestar, un hombre con acento no identificado lanzó una advertencia directa y estremecedora: “De Bedout, lo vamos a matar”, reveló el diario El Tiempo.
En su momento, el joven asumió la llamada como una broma de mal gusto. Sin embargo, tras la muerte de las menores, el hecho fue revaluado por los investigadores y hoy hace parte del acervo probatorio del caso. El número telefónico ya fue entregado a la Fiscalía, que adelanta labores técnicas para rastrear su origen y establecer si existe relación con los responsables del envenenamiento.
La investigación no se limita al caso de las frambuesas contaminadas con talio que causaron la muerte de las niñas. Los fiscales también indagan un posible patrón de intoxicaciones previas dentro del núcleo familiar. En este contexto, vuelve a escena el caso de Alicia Graham, esposa de De Bedout y madre de una de las menores, quien en 2020 habría presentado graves síntomas compatibles con intoxicación por talio, un metal altamente tóxico prohibido en Colombia desde la década de los setenta.
Entre los signos clínicos documentados se encuentran caída severa del cabello, dolores intensos que afectaban su movilidad y un progresivo deterioro del sistema inmunológico. Aunque Graham falleció en 2021 a causa de un cáncer agresivo, especialistas no descartan que la intoxicación previa haya debilitado su organismo y agravado su condición.
En paralelo, el proceso judicial contra Zulma Guzmán Castro, señalada como principal sospechosa, sigue su curso en el Reino Unido. La empresaria, con quien De Bedout habría sostenido una relación sentimental, es acusada de haber enviado las frutas contaminadas. Su captura en Londres estuvo marcada por un intento de fuga, tras lanzarse al río Támesis, y por la presunta intención de huir posteriormente hacia Brasil.
Entre los elementos probatorios que analiza la Fiscalía figuran un GPS que habría sido instalado en el vehículo de De Bedout, la tarjeta SIM hallada en dicho dispositivo, y la posible conexión entre la amenaza telefónica recibida en Nueva York y el crimen ocurrido meses después en Bogotá.
Las autoridades buscan establecer si aquella advertencia fue el anuncio de una tragedia que terminó materializándose, en uno de los casos criminales más impactantes y perturbadores de los últimos años en Colombia.