Tras dos años de oscuridad por la guerra en Gaza, Belén encendió nuevamente su árbol de Navidad
La ceremonia inició con el himno nacional palestino y un minuto de silencio en memoria de las víctimas del conflicto en Gaza, donde, según las cifras del Ministerio de Salud de la Franja, más de 70.100 personas han fallecido desde 2023.

Después de dos años sin celebraciones públicas por el impacto de la guerra en Gaza, la ciudad de Belén volvió a encender su tradicional árbol de Navidad. El acto, realizado en la plaza del Ayuntamiento junto a la Basílica de la Natividad, reunió a cristianos y musulmanes palestinos, además de peregrinos y religiosos de distintas nacionalidades, quienes desafiaron la lluvia para participar en un momento cargado de esperanza y simbolismo.

Navidad en Belén
La ceremonia inició con el himno nacional palestino y un minuto de silencio en memoria de las víctimas del conflicto en Gaza, donde, según las cifras del Ministerio de Salud de la Franja, más de 70.100 personas han fallecido desde 2023. La ciudad, considerada el lugar de nacimiento de Jesús, había mantenido apagadas sus luces navideñas en solidaridad con los afectados por la ofensiva israelí y la crisis humanitaria.

La guerra también golpeó duramente la economía local, dependiente casi por completo del turismo. Comerciantes, hoteleros y guías han vivido meses de incertidumbre ante la ausencia de visitantes. Uno de ellos es Jack Tabash, un veterano comerciante cristiano que, a sus más de 80 años, debió cerrar su tienda durante dos años. Hoy la abrió solo para la ceremonia, aunque asegura que deberá volver a cerrarla mientras no regresen los turistas.

Entre los asistentes también estuvieron religiosos y peregrinos que destacaron la importancia de recuperar esta tradición. Pierre Demarole, un dominico francés radicado en Jerusalén, calificó el encendido como “un acontecimiento” que devuelve esperanza a los habitantes de Tierra Santa. Para él, el gesto demuestra que la región puede ofrecer algo más que conflictos y tensiones.
La festividad reunió a cristianos y musulmanes “como hermanos”, como lo describió Abir Steyn, una joven palestina que viajó desde Salfit con un grupo de estudiantes. Aunque reconoce que el miedo y las restricciones de movimiento impidieron una participación masiva, insistió en que estos pequeños espacios de celebración representan un acto de resiliencia. “De esta manera nos damos esperanza”, afirmó.
Imagenes: REUTERS