Tierralta, el primer territorio energético del país
En un hecho sin precedentes para Colombia, el municipio de Tierralta, en el departamento de Córdoba, ha sido declarado el primer territorio energético del país, gracias a la implementación de una granja solar fotovoltaica que ya es una realidad. Este hito se logró mediante una articulación efectiva entre la administración municipal, liderada por el alcalde Jesús David Contreras, el Fondo de Energías No Convencionales y Gestión Eficiente de la Energía (FENOGE) y el Ministerio de Minas y Energía.
El mandatario local destacó que este logro es fruto del trabajo comprometido y transparente de su administración, enmarcado en la estrategia “Gobierno de la Gente”, con una visión de desarrollo sostenible y bienestar para las comunidades más vulnerables del municipio. “Hoy, ese compromiso se traduce en hechos concretos”, afirmó Contreras en declaraciones a ChicaNoticias.
El proyecto marca un avance significativo en el camino hacia la transición energética nacional, integrando tecnología limpia con impacto directo en la calidad de vida de la población. Más de 500 familias de estratos 1 y 2, residentes en barrios como Villa Verde, Villa del Río, Amaury García, Rosario y Los Morales, se beneficiarán con una reducción de hasta el 15 % en sus facturas de energía.
Además de beneficiar a hogares, la granja solar también proveerá energía a instituciones educativas, centros de salud y diversas dependencias públicas, fortaleciendo el acceso equitativo a servicios básicos mediante fuentes limpias y renovables.
La puesta en funcionamiento de esta iniciativa posiciona a Tierralta como un modelo a seguir en la implementación de soluciones energéticas sostenibles, equitativas y replicables en otras regiones del país. Según el Ministerio de Minas y Energía, este tipo de proyectos contribuyen significativamente a la descentralización energética y al cumplimiento de los objetivos climáticos nacionales.
Con este paso, Tierralta no solo lidera una transformación energética regional, sino que también envía un mensaje claro: la transición hacia fuentes limpias es posible, necesaria y comienza desde los territorios.