Los sueños de nuestros jóvenes no pueden esperar
Por: NELSON RIVERA
Hay una generación que no necesita que le prometan el cielo; necesita que alguien crea en ella, le tienda la mano y le recuerde que, incluso después de una caída, todavía le esperan grandes victorias.
Los jóvenes no son solamente el mañana de Montería. Son la fuerza del presente. Ustedes son la materia prima de la Montería que vamos a seguir soñando, que se transforme y que cambie. Son las ideas que pueden cambiar nuestra realidad y las manos que construirán la ciudad que soñamos. Pero muchos llevan sus sueños a cuestas, enfrentando dificultades y temores, sin saber que, a veces, una oportunidad puede cambiar el rumbo de toda una vida.
Por eso, recuperar la confianza de nuestra juventud debe ser una prioridad. Necesitamos formación, seminarios, mentores y experiencias que les permitan descubrir sus capacidades, fortalecer su autoestima y convertir sus sueños en proyectos de vida. También debemos acercarlos a la lectura, la tecnología, las habilidades sociales y la educación financiera. El conocimiento abre ventanas donde antes solo veíamos paredes.
Nuestros empresarios también tienen una misión fundamental. No solamente pueden contribuir a la generación de empleo; pueden compartir sus historias, sus aprendizajes y aquellas dificultades que debieron superar para alcanzar el éxito. A veces, escuchar a quien ya recorrió el camino puede encender la esperanza de quien apenas comienza.
En un encuentro de jóvenes en la Universidad del Sinú, en la charla académica sobre gestión y liderazgo: Transformando Ciudad, como invitado y estudiante de doctorado en Gestión, reafirmé una convicción: escuchar a la juventud no puede ser un acto ocasional, sino un compromiso permanente.
Y cuando pienso en ellos, pienso también en mis hijos. Soy el papá de Alejandra, una joven de 15 años con autismo, y de Nelson David, un niño deportista de 11 años. Son un regalo de Dios, mi motor y una fuente de abundancia y prosperidad. Por ellos le pido al Señor que me levante cada día con fuerzas para seguir trabajando y aprovechar cada oportunidad que la vida me regala.
Por eso me preocupa el bienestar integral de nuestros jóvenes, incluida su salud mental. Quiero una Montería donde cada uno encuentre espacios para aprender, hablar, ser escuchado y creer en sus capacidades.
A ustedes, jóvenes de la generación, y a cada niño y niña de nuestra ciudad, les digo: las oportunidades hay que aprovecharlas, pero también debemos trabajar para que sus sueños encuentren caminos y sus talentos tengan dónde florecer.
No basta con decir que ustedes son el futuro; debemos demostrarles hoy que tienen un lugar en el presente. Porque cuando una ciudad cree en sus jóvenes, siembra esperanza, cosecha oportunidades y comienza a construir un destino diferente.