Opinión

Montería tiene la oportunidad de convertirse en un referente de adaptación al cambio climático

Por : Fabián lora

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Su experiencia en planificación urbana, sus espacios verdes y su relación con el río Sinú pueden ser la base para construir una ciudad más sostenible, fresca y resiliente.

El cambio climático no espera y Montería tampoco puede darse el lujo de esperar. No podemos acostumbrarnos a vivir entre temperaturas cada vez más elevadas, inundaciones y deterioro ambiental como si fueran situaciones normales e inevitables.

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El futuro de nuestra ciudad depende de las decisiones que tomemos hoy. Proteger los árboles, cuidar el río Sinú, reducir la contaminación y exigir políticas ambientales efectivas son acciones que pueden marcar la diferencia.

Porque Montería no solamente necesita crecer en infraestructura y desarrollo económico; necesita crecer en conciencia ambiental. Una ciudad verdaderamente próspera es aquella que entiende que proteger la naturaleza también significa proteger la vida de sus habitantes y garantizarles un futuro digno a las próximas generaciones.

Para lograrlo, es indispensable que la adaptación al cambio climático deje de ser un discurso y se convierta en una prioridad dentro de la agenda pública. Se necesitan inversiones en infraestructura verde, sistemas de drenaje eficientes, recuperación de humedales, protección de las rondas del río Sinú y programas permanentes de educación ambiental. También es fundamental fortalecer la planeación urbana para evitar que el crecimiento de la ciudad avance a costa de sus ecosistemas y de la seguridad de sus habitantes.

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De igual manera, este desafío no es responsabilidad exclusiva de las autoridades. La ciudadanía, las instituciones educativas, el sector empresarial y las organizaciones sociales tienen un papel fundamental. Cada árbol que se protege, cada espacio público que se conserva, cada residuo que se dispone adecuadamente y cada iniciativa ambiental que se impulsa contribuyen a construir una Montería más consciente y preparada frente a los efectos del cambio climático.

Montería tiene el potencial, los recursos naturales y la oportunidad de demostrar que el desarrollo y la protección ambiental pueden avanzar de la mano. No se trata únicamente de prepararnos para los desafíos climáticos del presente, sino de asumir la responsabilidad histórica de entregarles a nuestros hijos y nietos una ciudad habitable, con aire limpio, agua protegida y espacios naturales. El cambio climático es un desafío global, pero las respuestas también comienzan desde lo local. Y Montería tiene que decidir hoy qué ciudad quiere ser mañana.

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