BanRep pide coordinación entre la política fiscal y monetaria para acelerar la baja de las tasas

El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, señaló que la coordinación entre la política fiscal y la política monetaria es fundamental para facilitar una reducción de las tasas de interés en Colombia. Durante su intervención en el Congreso Colombiano de la Construcción, realizado en Cartagena, el funcionario advirtió que los elevados niveles de gasto público y el déficit fiscal representan desafíos para el control de la inflación y pueden retrasar las condiciones necesarias para avanzar hacia menores costos de financiamiento.
Las declaraciones se producen en un contexto en el que las altas tasas de interés continúan siendo uno de los obstáculos para la recuperación de la compra de vivienda. El sector constructor, que se reúne bajo el lema reconstruir, reactivar y avanzar, busca impulsar la actividad edificadora y recuperar la demanda de los hogares. Sin embargo, el costo del crédito sigue siendo un factor determinante para quienes consideran adquirir una vivienda mediante financiación bancaria.
Villar reconoció que las tasas elevadas representan una dificultad para el mercado inmobiliario, pero explicó que la política monetaria debe mantener condiciones compatibles con el objetivo de controlar la inflación. En ese escenario, sostuvo que el esfuerzo del Banco de la República sería más efectivo si las decisiones fiscales del Gobierno contribuyeran a moderar las presiones sobre la economía, en lugar de operar en una dirección contraria.
Uno de los principales puntos de preocupación expuestos por el gerente del Emisor fue la magnitud del déficit fiscal contemplado en el presupuesto del Gobierno Nacional. Según las cifras mencionadas por Villar durante el encuentro, el déficit podría alcanzar el 9,4 % del producto interno bruto (PIB) el próximo año antes de incorporar los ajustes anunciados por el Ejecutivo.
El funcionario calificó esa magnitud como excepcional para la historia fiscal del país y advirtió que, aunque el Gobierno ha planteado medidas para corregir parcialmente el desequilibrio, el resultado seguiría siendo elevado.
De acuerdo con su explicación, incluso después de aplicar el ajuste previsto, el déficit podría ubicarse alrededor del 7,2 % del PIB. Villar señaló que ese nivel sería comparable con el registrado durante el año de la pandemia, cuando Colombia afrontó un déficit extraordinario en medio de las necesidades de gasto derivadas de la emergencia sanitaria.
La preocupación del Banco de la República se relaciona con las dificultades que genera un desequilibrio fiscal de esa magnitud en el manejo de la economía. Un gasto público elevado puede mantener la demanda agregada, mientras que la política monetaria busca evitar que las presiones de demanda dificulten la convergencia de la inflación hacia la meta del Emisor.
En ese contexto, el gerente insistió en la conveniencia de que las decisiones presupuestales y las medidas monetarias contribuyan a un mismo propósito de estabilización económica.
“Lo que sería deseable sería que la política fiscal actuara en la misma dirección de la política monetaria, ayudando a ajustar la economía y no en contravía”, afirmó Villar durante su intervención en el Congreso Colombiano de la Construcción.
La política monetaria y la política fiscal tienen instrumentos y objetivos específicos, pero sus efectos se relacionan entre sí. Mientras el Banco de la República utiliza principalmente las tasas de interés para influir sobre las condiciones financieras y las presiones inflacionarias, el Gobierno determina sus decisiones de gasto, ingresos y financiación a través de la política fiscal.
Cuando el gasto público y el déficit se mantienen elevados, la tarea de reducir la inflación puede volverse más compleja, dependiendo de las condiciones económicas. En esas circunstancias, el Banco de la República podría necesitar mantener una postura monetaria restrictiva durante más tiempo para garantizar que la inflación continúe descendiendo.
Por esa razón, Villar planteó que un ajuste fiscal contribuiría a facilitar el proceso de estabilización y permitiría avanzar hacia condiciones en las que una reducción de las tasas de interés resulte compatible con la evolución de los precios.
El gerente también hizo referencia a los movimientos recientes de la economía y a la fuerte apreciación observada en el peso colombiano, fenómeno que mencionó entre las distorsiones que pueden presentarse en el contexto actual. No obstante, la evolución de la tasa de cambio responde a múltiples factores, entre ellos los flujos de capital, las condiciones internacionales y las expectativas de los mercados.
El mensaje central de su intervención fue que el control de la inflación no depende únicamente de las decisiones del banco central. La trayectoria del gasto público y la capacidad del Gobierno para reducir el déficit también influyen en el entorno macroeconómico en el que se toman las decisiones sobre las tasas de interés.
Las advertencias de Villar tienen especial relevancia para el sector de la construcción y el mercado inmobiliario. Las tasas de interés determinan, en buena medida, el costo de los créditos hipotecarios y la capacidad de los hogares para asumir compromisos financieros de largo plazo.
Cuando los intereses permanecen elevados, las cuotas mensuales de los préstamos pueden aumentar y reducir el monto que una familia está en condiciones de financiar. Esto puede llevar a algunos compradores a aplazar sus decisiones de adquisición, limitar la demanda de vivienda nueva y dificultar la comercialización de los proyectos inmobiliarios.
El efecto también puede extenderse a los constructores, que dependen de las condiciones de financiación, la velocidad de las ventas y la confianza de los compradores para desarrollar nuevos proyectos. Por ello, la expectativa de una reducción de las tasas constituye uno de los factores relevantes para la recuperación de la actividad edificadora.
Sin embargo, una disminución de los intereses no depende exclusivamente de las necesidades del sector constructor. El Banco de la República debe evaluar la evolución de la inflación, las expectativas de precios y los riesgos macroeconómicos antes de modificar su postura monetaria.
En consecuencia, aunque unas condiciones fiscales más favorables podrían ayudar a crear un entorno propicio para reducir las tasas, no representan una garantía de recortes inmediatos. Las decisiones del Emisor están sujetas a la información económica disponible y al cumplimiento de su mandato de estabilidad de precios.
Las cifras expuestas por Villar reabren el debate sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas y la capacidad del Gobierno para reducir el desequilibrio entre sus ingresos y sus gastos. La diferencia entre un déficit proyectado del 9,4 % del PIB y uno del 7,2 % después de los ajustes anunciados muestra la importancia de las medidas que finalmente se implementen y de sus resultados efectivos.
La magnitud del ajuste también será relevante para las expectativas de los inversionistas, el costo de financiación del Estado y las condiciones generales del crédito en el país. No obstante, el resultado dependerá de la ejecución presupuestal, del comportamiento de los ingresos y gastos y de las condiciones económicas durante el periodo correspondiente.
Para el mercado de vivienda, la discusión tiene una consecuencia concreta: la posibilidad de acceder a financiación más económica está relacionada tanto con la trayectoria de la inflación como con el entorno fiscal. Si las presiones inflacionarias persisten, el margen para reducir las tasas podría continuar limitado, independientemente de las necesidades de los compradores y los constructores.
La intervención del gerente del Banco de la República dejó así un mensaje para la política económica: la reducción de las tasas de interés requiere condiciones macroeconómicas que permitan controlar la inflación de forma sostenible. Desde su perspectiva, una política fiscal que contribuya al ajuste de la economía facilitaría esa tarea y ayudaría a avanzar hacia un escenario de menores costos de financiación.
Para el sector constructor, la evolución del déficit y la aplicación de las medidas fiscales anunciadas serán elementos importantes para seguir la trayectoria de las tasas y evaluar las perspectivas de recuperación de la demanda de vivienda en Colombia.