¿VUELVE EL GLIFOSATO? Gobierno de De la Espriella abre la puerta a la fumigación aérea
El Gobierno de Abelardo de la Espriella dio un nuevo paso frente a la política de erradicación de cultivos ilícitos al derogar la norma que desde 2015 mantenía suspendida la aspersión aérea con agroquímicos, entre ellos el glifosato.
La decisión fue adoptada por el Consejo Nacional de Estupefacientes (CNE) mediante la Resolución 0006 de 2026, con la que se deroga la Resolución 6 de 2015. Sin embargo, la medida no significa que las fumigaciones vayan a comenzar de inmediato ni que actualmente estén autorizados vuelos de aeronaves tripuladas para asperjar cultivos de coca o marihuana.
La resolución establece que una eventual reactivación de la aspersión aérea solo podrá darse después de cumplir de manera simultánea una serie de requisitos ambientales, judiciales, sanitarios y de participación comunitaria.
Uno de los principales pasos estará a cargo de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), que deberá expedir un nuevo Plan de Manejo Ambiental General y levantar formalmente la medida preventiva que desde 2015 impedía las operaciones. Además, deberán ser aprobados planes de manejo ambiental específicos para cada municipio o zona donde se pretenda realizar la aspersión.
El proceso también contempla la realización de consultas previas con comunidades indígenas y afrodescendientes ubicadas en las zonas de operación, de acuerdo con el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la jurisprudencia de la Corte Constitucional.
A esto se suma un requisito sanitario. El Instituto Nacional de Salud (INS) deberá evaluar la evidencia científica disponible sobre los posibles efectos del uso del agroquímico y emitir un concepto previo favorable. Sin este aval, las operaciones no podrán avanzar.
Finalmente, la Secretaría Técnica del CNE tendrá que verificar en territorio que se hayan cumplido todas las condiciones establecidas. Solo después de esta revisión, el Consejo Nacional de Estupefacientes podrá tomar una decisión independiente sobre una eventual autorización de la erradicación aérea por sectores, con participación de las comunidades campesinas.
De esta manera, el Gobierno elimina el principal obstáculo normativo que mantenía cerrada la posibilidad de utilizar nuevamente la aspersión aérea, pero deja claro que el regreso de las avionetas no es automático.
La decisión vuelve a poner sobre la mesa uno de los debates más controversiales de la política antidrogas en Colombia: el uso del glifosato para combatir los cultivos ilícitos, frente a las preocupaciones ambientales, sanitarias y sociales que históricamente ha generado este mecanismo.