Diez años haciéndole grandes “gestos” al teatro
Por : Mario Sánchez
Aquellos tableteos sonoros de los años 80 aún resuenan en mis oídos cuando asistí varias veces al Festival de Teatro que se realizaba en el colegio Comfacor. El arte dramático se tomaba la ciudad por casi una semana, y en verdad era una fiesta. Ese evento fue el preámbulo a la vocación artística y actoral de muchos jovenzuelos de la época. Fue un laboratorio que descubrió la vocación actoral y se convirtió en la esencia y razón de ser de algunos adolescentes.
Han pasado 4 décadas y los observadores y aprendices dramaturgos de aquellos tiempos hoy son los maestros y directores de teatro que han regado como pólvora decembrina las artes escénicas en las subregiones de Córdoba. Un camino culebrero, de trochas interminables, de angustias y desaciertos, pero con una pasión persistente en que se querían ganar la vida solo así: cada bocado de comida sería por la dramaturgia.
En esa gesta laboriosa surgió el grupo de Teatro Gestos, cuya fundación lleva el mismo nombre y ha sido liderado por el dramaturgo Dagoberto Soto, al que le ha seguido un colectivo de artistas con el mismo frenesí, como Héctor Durango, Hernán Hernández, entre otros, cuyo listado es largo y no quiero caer en los egocéntricos reclamos que ya me hacen algunos cuando me los tropiezo en los andares callejeros por no mencionarlos. Lo digo con cariño y respeto, y en efecto, todos merecen los créditos.
Algo tan difícil y complejo en cualquier oficio de la vida es la disciplina. El talento muchos lo obtienen, se lo encuentran, les cae del cielo o nacen con él bajo el brazo. Pero la disciplina sí que es difícil de adquirir. Picasso lo dijo muchas veces, que la disciplina es la verdadera inspiración y talento.
Hoy celebro y aplaudo los diez años que la Fundación Gestos ha ejercido en la ciudad de Montería con una sala propia y que de manera consecutiva cada jueves la puesta en escena hace vibrar a los asistentes que llegan desde las 7:00 de la noche a la calle 22 # 6 – 16 B en el centro de la capital cordobesa. Temáticas que van desde obras de Shakespeare hasta Guillermo Valencia Salgado, de lo más universal a lo más local. Para todo tipo de públicos.
He tenido la oportunidad de ir, de apreciar y gozar, de aprender y valorar cada esfuerzo que se ejerce para montar una obra teatral y ponerla en marcha. Cuando se abre el telón y se encienden las luces del escenario, la poesía se sale del guion y se hace humana. El talento y calidad artística de los grupos de teatro de la región son inmensamente admirables, de nivel profesional. Si nos vamos a comparaciones con grupos del interior del país, la única diferencia es que allá hay mejor infraestructura y herramientas, pero el talento humano es hombro a hombro. Adicionando que en Córdoba aún no hay una facultad de artes.
Todo el mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres son meros actores.” —William Shakespeare
En el marco de estos diez años, haber formado públicos y avivar semanalmente el teatro con la financiación de convocatorias ganadas en el Ministerio de las Culturas y una taquilla no tan costosa, acudieron al origen y semilla de donde salieron muchos del colectivo teatral: crear un festival de teatro nuevamente para la ciudad, y desde 2020 han sido los creadores y artífices de El Festival Montería Vive Teatro, que este año llegó a su sexta versión con la participación de seis grupos locales, cinco regionales y dos nacionales, procedentes de Barranquilla, Antioquia, Bogotá, Cartagena, Valledupar. La cuota local estuvo a cargo de Manexca, La Cajeta, Ludus, Saltinbamky, entre otros más, con una diversidad de temas para niños, jóvenes y adultos, aglomerando a más de tres mil personas en varios sectores de la ciudad, llegando a todos los estratos durante 10 días, tanto en espacios abiertos como cerrados.
Se presentaron con obras en la zona inundable afectada por la emergencia invernal de inicios de 2026, en barrios como El Dorado, Vallejo y El Vidrial; amortiguaron las penas con arte dramático que reflexionaba y sacaba sonrisas en medio de las lágrimas que aquejaban el momento.
Más que un colectivo, Gestos es una empresa cultural que genera empleo, directo e indirecto, que va desde sectores de transporte, actores, hacedores de vestuario, compra de vestuario, adquisición de utilería y producción musical.
Actualmente, dentro de las proyecciones de la Fundación están la ampliación de la sala de teatro y la sala de formación, buscando nuevos talentos para que los relevos generacionales puedan estar vigentes en un arte que poco a poco crece como las plantas de enredadera, estrechando ramas y expandiendo raíces.
Hoy me atrevo a decir que Gestos y su fundación son una empresa cultural organizada, una industria creativa que emerge y se reinventa, que abre caminos y busca aliados, que no se queda filosofando el mundo en la narrativa bohemia que tiene buenas intenciones, pero cero ejecuciones. La perseverancia y disciplina le han dado la credibilidad para gestionar recursos y demostrar que sí se puede vivir del arte.
Necesitamos un verdadero teatro en infraestructura para Montería, urgente; la dinámica cultural de la ciudad lo exige.
Al gran Dagoberto Soto, a Héctor Durango y a todo el colectivo que está detrás de esta gesta, haciéndole gestos heroicos al teatro… Son unos cracks, mis respetos y profunda admiración. Sigan en la titánica labor liderada, adoptando aquella frase de la fabulosa Fanny Mickey: “Véncelos por cansancio… nunca tirar la toalla.”
Posdata 1: Vive la Ronda, ya regresó con esa vitrina recargada de cultura los viernes en el Teatrino de la Ronda del Sinú. Kerguelén con el bate en mano.
Posdata 2: La Gobernación va por el portafolio de estímulos en Cultura. Asistan a las socializaciones para después no criticar.
Posdata 3: Pilas, que el 28 de septiembre cierra la convocatoria del Premio de Periodismo Cultural Guillermo Valencia Salgado (Temáticas ambientales y culturales)