“Yo no sé vivir sin mis hermanas”: el dolor de Ana María tras perder a su familia en el terremoto
Sobrevivió al colapso del edificio donde vivía en Cali, pero ahora enfrenta una pérdida devastadora. Ana María Saavedra, única sobreviviente de las trillizas, atraviesa un complejo proceso emocional después de perder a sus dos hermanas y a sus padres durante el terremoto que sacudió al país.
“Yo no sé vivir sin mis hermanas. Yo no sé vivir sin mi papá y sin mi mamá”. Con estas palabras, Ana María Saavedra ha expresado el profundo dolor que enfrenta después de sobrevivir a una tragedia que cambió su vida en cuestión de segundos.
La joven fue rescatada con vida de los escombros del edificio donde residía junto a su familia en el barrio Cuarto de Legua, en Cali, tras el terremoto registrado el pasado 10 de agosto.
Sus hermanas, Sofía e Isabella, y sus padres, Jairo Hernán Saavedra y Blanca Victoria Caicedo, fueron encontrados sin vida durante las labores de búsqueda y rescate.

“No sé vivir sin ellas”
Diana March, prima de Ana María, habló sobre el difícil momento que atraviesa la joven y explicó que ahora la familia concentra todos sus esfuerzos en acompañarla.
“Yo no sé vivir sin mis hermanas. Yo no sé vivir sin mi papá y sin mi mamá”, contó Diana al recordar una de las frases pronunciadas por Ana María mientras intenta asimilar lo ocurrido.
La relación entre las trillizas era especialmente cercana. Compartían buena parte de su vida cotidiana y, según los relatos de sus familiares, permanecían constantemente juntas. Precisamente por eso, afrontar la ausencia de sus hermanas representa uno de los golpes más difíciles para la sobreviviente.

Una recuperación que también será emocional
Ana María no solo enfrenta las consecuencias físicas que le dejó el desplome de la edificación. Su familia confirmó que recibe acompañamiento psicológico y psiquiátrico para ayudarla a afrontar el duelo y la nueva realidad que encontrará después de salir del centro médico.
Familiares y personas cercanas permanecen a su lado mientras continúa su recuperación, conscientes de que el proceso apenas comienza.
Su historia se ha convertido en una de las más conmovedoras que deja el terremoto en Cali: sobrevivió cuando una puerta la protegió de los escombros, pero al despertar tuvo que enfrentar la noticia de que las personas con quienes había compartido prácticamente toda su vida ya no estaban.
Ahora, mientras avanza su recuperación física, Ana María comienza otro camino mucho más largo: aprender a reconstruir su vida después de perder a sus padres y a sus dos hermanas en la tragedia.