ICA estrena Unidad de Ciencias Ómicas para proteger la producción agropecuaria
Detectar más rápido una enfermedad, seguir el rastro de una plaga y reaccionar antes de que el problema golpee con fuerza a productores y cultivos. Esa es la apuesta de la nueva Unidad de Ciencias Ómicas, una capacidad científica que busca modernizar la vigilancia sanitaria y proteger la producción agropecuaria del país.
La Unidad fue puesta en marcha por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) en el Laboratorio Nacional de Insumos Pecuarios (LANIP), ubicado en Mosquera, Cundinamarca. Allí se utilizarán tecnologías de secuenciación para obtener información genómica que permita identificar, caracterizar y monitorear patógenos, además de estudiar cómo evolucionan, se dispersan y se adaptan.
El proyecto comenzará con capacidades en genómica, enfocadas en el estudio del ADN de plantas, animales y microorganismos. De manera progresiva se proyecta incorporar áreas como transcriptómica, proteómica y metabolómica, ampliando las herramientas disponibles para comprender el comportamiento de enfermedades y plagas y desarrollar modelos predictivos.
En términos prácticos, esta capacidad permitirá fortalecer los programas de vigilancia, prevención, control y erradicación, con respuestas más oportunas frente a amenazas emergentes y reemergentes. El objetivo es reducir riesgos que pueden terminar afectando la seguridad alimentaria, la productividad del campo, la competitividad y el comercio internacional.
La nueva Unidad también buscará articular esfuerzos con universidades, centros de investigación y aliados nacionales e internacionales. Más allá de una nueva infraestructura científica, la apuesta es que el conocimiento permita anticiparse a las amenazas y proteger con mayor precisión el patrimonio agropecuario y el trabajo de los productores colombianos.