De la Espriella propone usar dinero de la corrupción para becas y formación
En medio de preguntas incómodas y un ambiente cargado por la polarización, Abelardo de la Espriella puso sobre la mesa una agenda que mezcla mano dura, recorte del Estado y promesas directas para los jóvenes. Seguridad, empleo y educación fueron los ejes que más inquietaron y también los que el candidato intentó capitalizar.
Las dudas no fueron menores: seguridad en territorios indígenas, ética en campaña, cumplimiento de promesas y garantías para la oposición marcaron el tono del debate. También tuvo que responder por su modelo de seguridad, el futuro del sistema pensional y posibles reformas constitucionales, además de crisis regionales como las inundaciones en La Mojana.
Su apuesta más fuerte está dirigida a los jóvenes. Propone una “revolución educativa” basada en formación virtual, entrega de computadores e internet, y programas cortos en inteligencia artificial para facilitar el acceso al trabajo remoto. A esto suma becas por mérito, fortalecimiento del ICETEX y capital semilla para emprendimientos, con el objetivo de frenar la migración de talento.
En seguridad, plantea una política de “mano de hierro” contra el crimen y el microtráfico, junto con la creación de espacios seguros y respeto a la protesta juvenil. También insiste en blindar los ahorros pensionales para evitar su uso político y garantizar estabilidad a las nuevas generaciones.
Pero su propuesta más polémica es el recorte del Estado: reducirlo en un 40% en cuatro años, eliminando entidades, fusionando ministerios y recortando más de 700.000 cargos. Dice que financiará sus planes con recursos de exenciones tributarias, corrupción y contrabando, mientras deja abierta la discusión sobre hasta dónde es viable ese ajuste sin afectar el funcionamiento del país.