Colombiano falleció en Ucrania con una promesa sin cumplirle a su madre
Santiago Ortiz Gómez salió del país con una meta clara: trabajar, ahorrar y comprarle una casa a su mamá. Tenía 26 años y una promesa que repetía como motor. Pero ese sueño se rompió en medio de la guerra.
El joven santandereano murió tras un ataque con dron que impactó el vehículo en el que se movilizaba durante un entrenamiento militar en Ucrania. Iba rumbo a una supuesta “casa segura” cuando ocurrió el ataque. No hubo tiempo de reaccionar.
En el mismo hecho murieron otras personas, entre ellas varios colombianos. Todos compartían una historia similar: habían viajado buscando oportunidades y terminaron atrapados en un conflicto que no era suyo.
Durante 25 días, su familia vivió en la incertidumbre sin saber qué había pasado. La confirmación llegó como otro golpe. Su cuerpo fue trasladado a Bogotá, aún lejos de su casa y de su madre, a quien tanto quería ayudar.
El 2 de mayo, su pueblo lo recibió en silencio. No volvió como lo prometió. No regresó con el dinero ni con el sueño cumplido. Volvió en un ataúd, dejando una historia que hoy duele y recuerda el alto costo de la guerra.