¿QUÉ OPINA? Vicky Dávila se disfrazó de Wayuu y desata polémica
La periodista y aspirante presidencial Vicky Dávila volvió a generar controversia tras su reciente visita a La Guajira, uno de los departamentos con mayores índices de pobreza, desnutrición infantil y abandono estatal en Colombia. Su presencia en la región fue ampliamente comentada en redes sociales, donde numerosos usuarios cuestionaron el uso de símbolos culturales indígenas en un contexto político.
Las críticas se intensificaron luego de que circularan imágenes de Dávila vestida con atuendos tradicionales del pueblo wayuu, lo que para varios sectores fue interpretado como un acto de folclorización con fines proselitistas, más cercano a la puesta en escena que a una propuesta concreta para atender los problemas estructurales del territorio.
En plataformas como X, ciudadanos calificaron el gesto como “politiquería” y “marketing electoral”, señalando que este tipo de acciones suelen repetirse en campañas políticas: visitas breves a regiones históricamente olvidadas, uso de vestimenta tradicional y discursos emotivos, sin compromisos claros ni planes verificables. Algunos usuarios ironizaron incluso con que este tipo de apariciones suelen ir acompañadas de gestos simbólicos como “sembrar un árbol” o tomarse fotografías con comunidades vulnerables.
Para líderes de opinión y activistas, el malestar no se dirige únicamente a la figura de Dávila, sino a una práctica recurrente en la política colombiana: acudir a territorios marginados solo en época electoral, sin un trabajo previo ni un conocimiento profundo de las dinámicas sociales, culturales y económicas de las comunidades.
La Guajira, en particular, ha sido escenario de promesas incumplidas por décadas. Problemas como el acceso al agua potable, la desnutrición infantil, la precariedad en salud y educación, y el impacto de proyectos extractivos continúan afectando a las comunidades wayuu, que reclaman soluciones estructurales más allá de los gestos simbólicos.
Hasta el momento, Vicky Dávila no se ha pronunciado directamente sobre las críticas. El episodio, sin embargo, vuelve a abrir el debate sobre los límites entre la visibilización de las comunidades indígenas y el uso político de su imagen, en un país donde la desigualdad territorial sigue siendo una de las grandes deudas del Estado.