Familias de cartageneros desaparecidos en México claman ayuda directa del presidente Petro
La angustia persiste entre los familiares de Carlos César Colón Campo y Cristian Guerrero González, dos cartageneros desaparecidos en México desde el 23 de octubre de 2024. Los hombres, quienes residían y trabajaban en Villa de Reyes, San Luis de Potosí, fueron vistos por última vez cuando salieron a desayunar y a una peluquería en un día de descanso laboral. Desde entonces, no se ha vuelto a tener contacto con ellos y sus teléfonos permanecen apagados.

“Siempre que podemos alzamos la voz para pedir ayuda en la búsqueda de nuestros hermanos. Deseamos que esta petición llegue al presidente Gustavo Petro, sabemos que tiene buenas relaciones con el gobierno de México y pueden crear alianzas para que avancen las investigaciones. Ojalá y la Alcaldía de Cartagena también nos ayude a llegar a presidencia”, expresaron Carmen Colón y Nidia Guerrero, hermanas de los desaparecidos, quienes aseguran que llevan meses sin recibir información concreta por parte de las autoridades.
Desaparecidos en México desde hace más de un año
Carlos, de 40 años, y Cristian viajaron a México el 1 de enero de 2024 para realizar trabajos industriales con la multinacional Alfran, con sede en Mamonal, donde ambos se desempeñaban como aisladores térmicos. “Ese día descansaban por lo que salieron de su apartamento a desayunar e ir a una peluquería, pero desde entonces sus teléfonos están apagados”, relató una de las familiares. Minutos antes de desaparecer, Cristian alcanzó a comunicarse con su pareja en Cartagena. “Él le mandó una foto de un almacén de Shein donde iba a comprar ropa para traer. Ya se quería venir, pero el contrato era hasta diciembre y estaba esperando”, añadió Nidia.

En noviembre de 2024, el alcalde Dumek Turbay informó que los cartageneros habrían sido víctimas de una red de trata de personas y, en febrero de 2025, viajó a México para abordar el caso con autoridades locales y el Consulado de Colombia. Pese a estos esfuerzos, no hay avances oficiales. “Mis papás sufren mucho. Yo salgo a trabajar y dejó a mi mamá en un estado emocional horrible donde ella pasa llorando y preguntando dónde está su hijo”, lamentó Nidia, mientras las familias siguen esperando respuestas en los barrios Ceballos y Ciudadela 2000, aferradas a la esperanza de que ambos sigan con vida.