El Marañón: Una apuesta estratégica para la sostenibilidad y la economía del departamento
El marañón, una nuez con creciente demanda en los mercados internacionales, se perfila como una oportunidad clave para el desarrollo económico y sostenible del departamento de Córdoba. Su adaptabilidad a las condiciones agroclimáticas locales y su potencial de industrialización lo convierten en un cultivo estratégico, tanto para el mercado nacional como internacional.
El marañón: un cultivo resistente y rentable
Las condiciones tropicales y subtropicales de Córdoba, con temperaturas que oscilan entre los 22°C y 38°C, son ideales para el marañón. Este fruto, que prospera en suelos sueltos y bien drenados, también es resistente a plagas y enfermedades, lo que lo hace atractivo para pequeños y medianos productores. Con poca necesidad de cuidados intensivos y un alto rendimiento en terrenos marginales, el marañón se presenta como una opción viable para diversificar la producción agrícola en la región.

Oportunidades en el mercado global
El mercado mundial del marañón sigue en crecimiento, y se estima que alcanzará los 9.200 millones de dólares en 2029, con una tasa de crecimiento anual del 3.31%. A nivel global, Vietnam lidera las exportaciones de marañón, mientras que Costa de Marfil es el principal productor. Aunque Colombia aún no figura entre los principales exportadores, el marañón producido en el país tiene un gran potencial, especialmente en mercados como Estados Unidos, Ecuador, México y Canadá.
Además, el creciente interés por productos derivados del marañón, como la leche y la mantequilla, que experimentan tasas de crecimiento del 6.15% y 4.96% respectivamente, representa una oportunidad para Córdoba. La industrialización local y la creación de infraestructura para el procesamiento del marañón podrían permitir al departamento agregar valor a su producción y aumentar su competitividad en el mercado global.
- Le puede interesar: “Voces”, el nuevo podcast de la Gobernación sobre temas de actualidad
Un cultivo sostenible
Más allá de su rentabilidad económica, el marañón ofrece beneficios ambientales significativos. Los agroecosistemas de marañón emiten bajas cantidades de gases de efecto invernadero y contribuyen al aumento de las reservas de carbono, lo que los convierte en una herramienta eficaz en la lucha contra el cambio climático. Además, estudios de AGROSAVIA destacan su potencial para restaurar zonas degradadas y su capacidad para participar en mercados de carbono, generando ingresos adicionales para los productores locales.
Según Angélica Benedetti Chica, directora ejecutiva de ProMontería, “El potencial del marañón no solo está dado por su valor económico, sino también por su contribución ambiental, ofreciendo una solución sostenible para mitigar el cambio climático y permitiendo a los productores monetizar sus cultivos a través de mercados de carbono”.

El cultivo del marañón en Córdoba representa una oportunidad estratégica para el desarrollo agrícola y económico del departamento. Con las condiciones adecuadas, la región podría posicionarse como un actor relevante en el mercado internacional de nueces, aprovechando tanto los beneficios económicos como los ambientales de este cultivo.
La inversión en infraestructura de procesamiento y la adopción de prácticas sostenibles podrían impulsar a Córdoba hacia un futuro próspero y más verde.