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Día de la Ascensión: momento de reflexión y esperanza

Cada año, la comunidad cristiana en todo el mundo celebra el Día de la Ascensión, un evento significativo que marca la partida física de Jesucristo de este mundo y su ascensión al cielo, según la fe cristiana.

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Esta festividad, que ocurre 40 días después del Domingo de Resurrección, es un momento de reflexión, renovación espiritual y esperanza para millones de personas en todo el mundo.

El relato de la Ascensión de Jesús se encuentra en los Evangelios del Nuevo Testamento, donde se narra cómo, tras su resurrección, Jesús se apareció a sus discípulos durante cuarenta días, enseñándoles y preparándolos para su partida final. Según los relatos bíblicos, después de dar instrucciones a sus seguidores, Jesús ascendió al cielo ante sus ojos, prometiendo enviarles el Espíritu Santo para que los guiara en su ausencia.

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La Ascensión no solo es un evento histórico para los cristianos, sino también un momento de profundo significado espiritual. Representa la culminación del ministerio terrenal de Jesús y su entrada en la gloria celestial. Además, simboliza la promesa de Jesús de estar siempre presente en la vida de sus seguidores a través del Espíritu Santo, que fortalece su fe y los guía en su camino.

En muchos lugares del mundo, el Día de la Ascensión se celebra con ceremonias religiosas especiales, que incluyen misas, procesiones y servicios de adoración. Las iglesias suelen estar decoradas con flores y símbolos religiosos, y los fieles se reúnen para orar y reflexionar sobre el significado de este día en sus vidas.

Aunque la Ascensión puede parecer un evento del pasado, su mensaje de esperanza, renovación y la presencia continua de Cristo en la vida de los creyentes sigue siendo relevante en la actualidad. En un mundo lleno de desafíos y adversidades, la fe en la Ascensión ofrece consuelo y fortaleza, recordando a los creyentes que no están solos y que hay un propósito mayor que trasciende las dificultades terrenales.

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El Día de la Ascensión es más que una simple conmemoración histórica; es una invitación a renovar nuestra fe, a confiar en la promesa de Jesús y a vivir con esperanza y confianza en su presencia constante en nuestras vidas. En medio de las incertidumbres de la vida, la Ascensión nos recuerda que, como dice el Salmo 47:5, “Dios asciende entre aclamaciones, el Señor, al sonido de trompetas”.

 

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