Más de 5.800 familias afectadas por el frente frío y dos puentes siguen sin terminar
La emergencia provocada por el frente frío de febrero sigue dejando consecuencias en San Pelayo, Córdoba. Ocho meses después, más de 5.800 familias continúan enfrentando las afectaciones que dejaron las inundaciones, mientras dos puentes fundamentales para la movilidad de 11 veredas siguen sin terminarse.
Ante esta situación, el alcalde William Cavadía Hernández solicitó al Gobierno Nacional respuestas sobre los cerca de 87.000 millones de pesos contemplados en el Plan de Acción Específico (PAE), formulado entre marzo y abril de 2026 para atender los daños en viviendas, vías rurales, infraestructura y actividades productivas. Según la Administración Municipal, estos recursos aún no han sido girados.
El mandatario recordó que durante la emergencia el municipio destinó más de $5.000 millones de recursos propios para ayudas humanitarias, albergues, alimentación, maquinaria y recuperación de vías, una inversión considerable para una localidad de sexta categoría.
Uno de los puntos más preocupantes es la construcción de los dos puentes de Sabana Nueva, contratados desde octubre de 2024, que actualmente presentan apenas un 4 % de ejecución física. De acuerdo con la Alcaldía, las diferencias técnicas entre el contratista y la interventoría de Invías, especialmente sobre los diseños y el sistema de cimentación, han impedido avanzar con normalidad. Entretanto, las comunidades rurales siguen enfrentando dificultades para movilizarse.
Tras una reunión sostenida el pasado 27 de octubre con funcionarios de Invías, la Administración Municipal anunció que solicitará la intervención de la Presidencia de la República para encontrar una solución definitiva. También espera respuestas sobre los diseños de un tercer puente proyectado en Cañuelar.
Mientras avanzan estas gestiones, la Alcaldía informó que adjudicó un contrato por 400 millones de pesos para intervenir puntos críticos de las vías rurales, con trabajos previstos para comenzar la próxima semana.
La preocupación continúa entre las familias campesinas, transportadores y estudiantes que dependen de estas vías para sus actividades diarias. Ahora esperan que las gestiones se traduzcan en recursos, obras y soluciones concretas para recuperar la movilidad en sus comunidades.