¿Se acaba el famoso “es de” en Córdoba? De la Espriella pone freno a las presiones burocráticas de congresistas
El manejo de los cargos públicos en Córdoba podría enfrentar un cambio significativo tras la advertencia del presidente Abelardo De la Espriella, quien dejó claro que no permitirá que senadores y representantes a la Cámara condicionen su respaldo a los proyectos del Gobierno a cambio de nombramientos, contratos o recursos del Estado.
La directriz anunciada el pasado jueves 15 de octubre pone sobre la mesa una práctica que durante años ha sido motivo de cuestionamientos en la política cordobesa: el famoso “es de”, expresión utilizada para señalar el supuesto control político de determinadas entidades públicas por parte de congresistas y sus grupos de influencia.
En el departamento, instituciones como el Sena, ICBF, Prosperidad Social, Comfacor, Urrá, la Agencia Nacional de Tierras, la Unidad de Víctimas y otras entidades han sido mencionadas históricamente en las discusiones sobre cuotas burocráticas. Sin embargo, esto no significa que exista evidencia de que todas estén actualmente bajo el control de dirigentes políticos.
La advertencia presidencial llega en medio de las expectativas por los cambios en direcciones y gerencias de entidades nacionales tras la salida del anterior Gobierno. Para algunos sectores políticos, estos movimientos podrían abrir espacios de participación en la administración pública, pero el mandatario aseguró que los cargos estatales no podrán convertirse en moneda de cambio para conseguir votos en el Congreso.
Durante su visita al Ministerio del Interior, De la Espriella ordenó al ministro Rodrigo Lara informar y hacer públicos los posibles casos de presiones o solicitudes indebidas provenientes de congresistas. También advirtió que estas conductas tendrán consecuencias y que la interlocución política legítima debe mantenerse separada de cualquier negociación irregular.
“Esa práctica no tendrá cabida en mi Gobierno y será castigada con toda severidad”, afirmó el jefe de Estado, al insistir en que las decisiones legislativas no deben depender de la entrega de beneficios burocráticos.
Ahora, la atención se concentra en cómo se aplicará esta directriz en Córdoba, donde las relaciones entre congresistas y entidades nacionales han sido objeto de debate durante décadas. La pregunta que queda en el ambiente político es si realmente llegará a su fin el tradicional “es de” o si las disputas por el manejo de los cargos públicos continuarán bajo otras formas.