Tecnología

Muere Margaret Hamilton, la mujer cuyo código evitó una tragedia durante la llegada del Apolo 11 a la Luna

La pionera de la informática falleció a los 90 años. Su trabajo fue clave para que los astronautas Neil Armstrong y Buzz Aldrin pudieran completar el histórico alunizaje de 1969 y contribuyó a sentar las bases de la ingeniería de software moderna.

 

Foto: Margaret Hamilton junto con el listado impreso del software de guiado de las misiones Apolo.
Laboratorio Draper

 

Publicidad

Margaret Hamilton, la científica informática que desempeñó un papel fundamental en el desarrollo del software de las misiones Apolo de la NASA, murió el pasado 30 de septiembre a los 90 años, según informó el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Su legado quedó ligado para siempre a uno de los momentos más importantes de la exploración espacial: la llegada del ser humano a la Luna.

El 20 de julio de 1969, cuando el módulo lunar Eagle se preparaba para aterrizar en el Mar de la Tranquilidad, el ordenador de a bordo comenzó a emitir alarmas que amenazaban con interrumpir la misión. Los códigos de error 1202 alertaron a los controladores de vuelo sobre una sobrecarga del sistema informático, que estaba recibiendo más tareas de las que podía procesar.

En medio de la incertidumbre, la misión estuvo cerca de ser abortada. Sin embargo, el software logró priorizar las operaciones esenciales, descartar tareas secundarias y mantener el funcionamiento de los sistemas necesarios para completar el descenso. Aquella respuesta fue posible gracias, en parte, al trabajo del equipo liderado por Hamilton, cuya visión sobre la fiabilidad informática resultó determinante.

Publicidad

De programar pronósticos del tiempo a llevar al hombre a la Luna

Nacida en 1936 en Paoli, Indiana, Hamilton estudió Matemáticas y comenzó su carrera profesional en el MIT, donde trabajó en programas informáticos para realizar predicciones meteorológicas. Posteriormente, participó en el desarrollo del sistema de defensa aérea SAGE, una experiencia que fortaleció su interés por la seguridad y la prevención de errores en los ordenadores.

En 1965 se incorporó al equipo encargado de desarrollar el software de vuelo del programa Apolo de la NASA. Fue una de las primeras mujeres en asumir responsabilidades de programación dentro del proyecto y llegó a dirigir equipos responsables del código utilizado en las misiones espaciales tripuladas.

En una época en la que la programación informática todavía no contaba con el reconocimiento profesional que tiene actualmente, Hamilton defendió que los sistemas debían diseñarse para resistir errores imprevistos y situaciones críticas. Su filosofía consistía en anticipar posibles fallos antes de que pudieran poner en peligro una misión.

Publicidad

Una de las experiencias que reforzó esa visión ocurrió cuando su hija Lauren, de cuatro años, activó accidentalmente un programa durante una simulación y provocó un fallo en el sistema. Hamilton propuso introducir medidas para impedir que el error se repitiera, pero su advertencia no fue atendida inicialmente.

Años después, durante la misión Apolo 8, el astronauta Jim Lovell activó por equivocación ese mismo programa en pleno vuelo, lo que provocó la pérdida de datos de navegación. El equipo tuvo que intervenir desde tierra para solucionar el problema y posteriormente incorporó cambios al software.

La mujer que ayudó a consolidar la ingeniería de software

Publicidad

Además de su contribución al programa Apolo, Hamilton desempeñó un papel importante en el reconocimiento de la programación como una disciplina de ingeniería. Fue una de las figuras que impulsaron el uso del término «ingeniería de software», una expresión que inicialmente generó escepticismo entre algunos de sus colegas.Tras concluir su participación en el programa espacial, fundó dos empresas tecnológicas dedicadas al desarrollo de sistemas informáticos y métodos para prevenir errores en programas complejos.

Su trayectoria recibió importantes reconocimientos. En 2003, la NASA le otorgó un premio especial por sus contribuciones a las misiones espaciales y, en 2016, el entonces presidente estadounidense Barack Obama le concedió la Medalla Presidencial de la Libertad, uno de los mayores honores civiles de Estados Unidos.

Publicidad

Su imagen junto a una enorme pila de códigos impresos se convirtió décadas después en un símbolo de la participación de las mujeres en la ciencia y la tecnología. La muerte de Margaret Hamilton deja un legado que trasciende la exploración espacial. Su trabajo contribuyó a demostrar que la seguridad de los sistemas informáticos es tan importante como su capacidad de procesamiento, un principio que continúa siendo fundamental en la tecnología actual.

Lee también: