Representante Arizabaleta cuestiona moción de censura a Mindefensa en medio de crisis de seguridad en Santa Marta
El congresista Jaime Arizabaleta criticó que el ministro de Defensa, general (r) Jorge Mora, permanezca atendiendo una moción de censura en el Congreso mientras Santa Marta enfrenta una compleja situación de orden público. El debate fue promovido por congresistas del Pacto Histórico por cuestionamientos relacionados con bombardeos en Guaviare en los que murieron menores de edad.
La crisis de seguridad que atraviesa Santa Marta también llegó al escenario político nacional. En medio de amenazas, restricciones y operativos contra estructuras armadas en la región, el congresista Jaime Arizabaleta cuestionó que el ministro de Defensa, Jorge Mora, deba permanecer en el Capitolio atendiendo un nuevo debate de moción de censura.
“Mientras Magdalena está en un paro armado sin precedentes, el ministro de Defensa está sentado, citado por el Pacto Histórico en una moción de censura”, expresó Arizabaleta, quien pidió que el funcionario pueda concentrarse en la situación que enfrenta Santa Marta.
La moción contra Mora está relacionada con cuestionamientos por operaciones militares adelantadas en Guaviare, particularmente por bombardeos en los que murieron menores de edad. El trámite ha sido impulsado por sectores del Pacto Histórico y forma parte de los mecanismos de control político que puede ejercer el Congreso sobre los ministros.
La discusión coincide con una jornada de fuerte tensión en Santa Marta, donde se han registrado afectaciones al comercio, transporte y movilidad tras amenazas atribuidas a las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada. El Gobierno ha reforzado la presencia de la Fuerza Pública en la zona mientras continúan las operaciones.
Arizabaleta sostuvo que, ante la coyuntura de seguridad, la prioridad del ministro debería estar en la atención operativa de la crisis. Desde la oposición, en cambio, la moción busca que Mora responda políticamente por las decisiones y resultados de las operaciones militares cuestionadas. La controversia abre así un nuevo pulso en el Congreso entre el control político y la atención inmediata de la situación de orden público.