En La Guajira veían a ‘Bendito Menor’ como “Robin Hood” y “el capo de los pobres”
El multitudinario sepelio de Naín Andrés Pérez Toncel, alias ‘Bendito Menor’, realizado este domingo 6 de septiembre en Riohacha, llamó la atención por la cantidad de personas que acompañaron el féretro y por las escenas registradas durante el recorrido.
Una extensa caravana de motocicletas, música a alto volumen, pancartas y cientos de personas acompañaron el cortejo hasta el cementerio. En algunos videos difundidos en redes sociales también se observan hombres que, según las imágenes, portaban armas y habrían realizado disparos al aire.
Sin embargo, más allá de la multitud, uno de los aspectos que generó mayor controversia fueron las expresiones de algunos asistentes, quienes se refirieron a Pérez Toncel como “Robin Hood” y “el capo de los pobres”. Según sus propios testimonios, el hombre habría ayudado a personas de escasos recursos y supuestamente les quitaba a quienes tenían mayores recursos para entregar ayudas a comunidades necesitadas.
Esta percepción contrasta con la versión de las autoridades. Pérez Toncel era señalado como uno de los cabecillas del Frente Javier Cáceres de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada y tenía órdenes de captura por delitos como homicidio, secuestro, extorsión y concierto para delinquir agravado. Además, contaba con una notificación roja de Interpol.
El contraste entre ambas versiones puso nuevamente sobre la mesa una problemática que afecta a diferentes zonas de La Guajira: la relación entre las necesidades de las comunidades y la influencia que pueden llegar a ejercer estructuras criminales en territorios donde persisten altos niveles de pobreza y dificultades para acceder a servicios y ayudas.
Mientras para las autoridades Pérez Toncel era un presunto integrante de una estructura criminal, para algunos de quienes participaron en su despedida se había convertido en una figura cercana a las comunidades.
Las imágenes del sepelio y los testimonios divulgados en redes sociales han generado un debate sobre la manera en que determinados grupos criminales pueden construir una imagen de respaldo social en territorios donde las necesidades de la población siguen siendo profundas.