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Anak Krakatau vuelve a rugir: erupción durante 25 horas provoca afectaciones en Indonesia

El volcán Anak Krakatau, ubicado en el estrecho de Sonda, en Indonesia, volvió a mostrar una intensa actividad eruptiva, generando enormes columnas de ceniza, explosiones y la expulsión de material volcánico desde su cráter.

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Imágenes registradas durante la emergencia muestran al volcán cubierto por una densa nube de ceniza, mientras fuertes estruendos acompañaron varias de las explosiones. Las columnas de material volcánico alcanzaron alturas de hasta 50.000 pies, según los reportes citados, y la dispersión de ceniza llegó a diferentes zonas de Indonesia, incluida el área de Yakarta.

La actividad eruptiva se prolongó durante aproximadamente 25 horas y posteriormente se registraron nuevas explosiones. La situación generó importantes afectaciones al transporte aéreo: ocho aeropuertos suspendieron temporalmente sus operaciones, entre ellos el Aeropuerto Internacional Soekarno-Hatta, en Yakarta.

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De acuerdo con el Ministerio de Transportes de Indonesia, cerca de 150.000 pasajeros quedaron varados y un total de 467 vuelos resultaron afectados, incluidos 58 internacionales y 409 nacionales, debido a la presencia y dispersión de ceniza volcánica.

La agencia indonesia de vulcanología informó que el volcán comenzó a expulsar lava y ceniza el sábado y que durante el domingo se produjeron otras dos erupciones. La ceniza también alcanzó lugares como Bandar Lampung.

Ante la presencia de partículas volcánicas en el ambiente, las autoridades de Yakarta ordenaron el cierre de las escuelas para el lunes y dispusieron que las clases se desarrollaran de manera remota.

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El Anak Krakatau permanece en Nivel III de alerta. Las autoridades recomendaron mantener una distancia de al menos cinco kilómetros del cráter y evitar las zonas costeras del estrecho de Sonda debido a los riesgos asociados con la actividad volcánica.

La nueva erupción vuelve a poner bajo vigilancia a uno de los volcanes más conocidos de Indonesia, mientras las autoridades monitorean su evolución y las posibles consecuencias para las comunidades y el transporte de la región.

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