Petróleo, gas y minería podrían impulsar una nueva etapa de desarrollo en Colombia
Colombia tiene petróleo, gas y minerales capaces de generar empleo, exportaciones y recursos para inversión social, pero el debate sobre su aprovechamiento sigue atrapado entre posiciones políticas y ambientales. Para Luis Enrique Rojas Cuéllar, el país necesita superar esa discusión y concentrarse en una pregunta más práctica: cómo producir más de manera responsable y convertir esa riqueza natural en mejores condiciones de vida para los colombianos.
Experiencias internacionales muestran caminos distintos. Singapur, pese a no producir petróleo, desarrolló una potente industria de refinación, petroquímica y comercio de hidrocarburos; Corea del Sur siguió una ruta similar mediante grandes complejos industriales. Noruega, por su parte, combinó una fuerte producción de petróleo y gas con regulación, tecnología y elevados estándares ambientales. El mensaje que deja Rojas es claro: producir recursos y proteger el ambiente no necesariamente tienen que ser objetivos enfrentados.
Colombia parte incluso con una ventaja: tiene los recursos. Según las cifras expuestas por el autor, en 2025 el país exportó alrededor de US$50.200 millones en bienes, de los cuales cerca de US$12.480 millones correspondieron a petróleo y sus derivados. Por eso plantea aumentar la producción donde exista viabilidad geológica, económica y ambiental, al tiempo que se fortalece la exploración, la minería responsable y la capacidad de agregar valor antes de exportar.
Pero el objetivo, advierte, no debe ser extraer por extraer. Una mayor producción tendría sentido si las regalías, impuestos y divisas terminan convertidos en educación, empleo formal, carreteras, hospitales, agua potable, conectividad y oportunidades para las regiones. A esto debe sumarse una protección estricta del agua y los ecosistemas, reducción de emisiones, restauración de áreas intervenidas, fiscalización y participación efectiva de las comunidades.
La propuesta de Rojas Cuéllar apunta entonces a “poner el acelerador” sin dejar de lado la sostenibilidad: producir responsablemente petróleo y gas, desarrollar la minería viable y aprovechar esos ingresos para diversificar la economía y reducir la pobreza. Su planteamiento busca sacar el tema de la pelea entre izquierda y derecha y llevarlo a un debate de país: cómo transformar lo que Colombia tiene bajo tierra en riqueza y bienestar para su gente.