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De La Espriella reactiva guerra contra la coca: glufosinato de amonio sería probado como alternativa al glifosato

Colombia se prepara para probar una nueva herramienta en la erradicación de cultivos ilícitos. El Gobierno de Abelardo De La Espriella utilizaría glufosinato de amonio en un plan piloto con el que buscará determinar si el herbicida puede emplearse en fumigaciones cumpliendo las exigencias ambientales, sanitarias y constitucionales.

La lucha contra los cultivos de coca podría entrar en una nueva etapa en Colombia. El Gobierno prepara un plan piloto con glufosinato de amonio, sustancia que sería evaluada como alternativa al glifosato dentro de la estrategia para reducir las plantaciones ilícitas.

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Según reveló SEMANA, el objetivo inicial será demostrar técnica y científicamente si este herbicida funciona para la erradicación y si su utilización puede cumplir con las condiciones establecidas para proteger la salud humana y el medioambiente.

glufosinato

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La decisión desarrolla uno de los anuncios realizados por Abelardo De La Espriella desde su llegada a la Presidencia. Durante su posesión, el pasado 7 de agosto, el mandatario anunció que buscaría retomar las fumigaciones aéreas utilizando herbicidas que, según afirmó, fueran compatibles con las exigencias constitucionales.

“La coca no se combate con estadísticas maquilladas ni con mapas manipulados, sino arrancándola de la tierra donde hoy alimenta la violencia y el crimen”, aseguró entonces.

De La Espriella sostuvo que su estrategia contempla utilizar herbicidas de “última generación” que, según su planteamiento, no causen afectaciones a la salud ni al medioambiente. Precisamente, el plan piloto deberá aportar evidencia para determinar si el glufosinato de amonio satisface esas condiciones.

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Abelardo

La discusión se produce en momentos en que Colombia enfrenta cifras históricamente altas de cultivos ilícitos. Datos de Naciones Unidas citados por los investigadores Daniel Mejía y Santiago Tobón ubicaron en 262.000 hectáreas el área sembrada con coca en 2024, con una producción potencial estimada de 3.001 toneladas de cocaína.

El eventual regreso de las fumigaciones aéreas promete convertirse en uno de los debates más fuertes de la nueva política antidrogas. Además de su efectividad para destruir cultivos, estarán bajo discusión los posibles impactos sobre comunidades rurales, fuentes de agua, cultivos legales y ecosistemas.

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Por ahora, el glufosinato de amonio no puede darse por sentado como reemplazo definitivo del glifosato. Su utilización planteada comenzaría como una prueba que deberá demostrar si cumple las condiciones técnicas, ambientales y sanitarias necesarias.

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De La Espriella también reiteró esta semana que la ofensiva contra las organizaciones vinculadas al narcotráfico continuará: “La orden es una sola: perseguir a los criminales, rescatar a quienes estén en sus manos, destruir sus estructuras y llevarlos ante la justicia”.

La apuesta abre así un nuevo capítulo en una vieja discusión colombiana: cómo reducir los cultivos de coca de manera efectiva sin trasladar los costos de esa lucha a las comunidades y al medioambiente.

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