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“Ningún colombiano puede dejar solo a mi país”, niño de Pereira tras el sismo

En medio de las dolorosas escenas que ha dejado el terremoto, la voz de un niño de Pereira se convirtió en un mensaje de solidaridad y amor por Colombia. Frente a las cámaras de un medio argentino que cubre la emergencia, el pequeño aseguró que no abandonará a su ciudad ni a su país mientras atraviesan uno de sus momentos más difíciles.

Entre escombros, viviendas afectadas y familias intentando recuperar poco a poco lo que quedó después del terremoto, una frase pronunciada por un niño logró apartar por unos instantes la mirada de las cifras para ponerla sobre la solidaridad que también ha dejado la tragedia.

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“Yo no voy a dejar solo a mi país”, expresó el pequeño durante una entrevista concedida al medio argentino Todo Noticias (TN), que llegó a Pereira para cubrir las consecuencias del fuerte movimiento sísmico.

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Su mensaje, espontáneo y cargado de sentimiento, rápidamente comenzó a llamar la atención en redes sociales.

El niño no necesitó hablar de balances de daños ni de las pérdidas materiales. Sus palabras estuvieron dirigidas a algo mucho más cercano: permanecer al lado de su ciudad y de Colombia cuando más lo necesitan.

Pereira se ayuda entre sus propios habitantes

La frase refleja también lo que se ha vivido en diferentes sectores de Pereira durante los días posteriores al terremoto.

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Ciudadanos han salido a colaborar en medio de la emergencia, algunos removiendo escombros, otros llevando agua y alimentos, entregando donaciones o acompañando a las familias que resultaron afectadas.

En medio de ese panorama, las palabras del pequeño terminaron convirtiéndose en una muestra de la resistencia de una ciudad golpeada por la tragedia.

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Porque detrás de cada edificio afectado hay familias, vecinos y comunidades enteras intentando reconstruir su cotidianidad.

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“Yo no voy a dejar solo a mi país” es una frase sencilla, pero en medio de la emergencia representa el sentimiento de quienes decidieron quedarse, ayudar y tender una mano.

Pereira continúa enfrentando las consecuencias del terremoto, pero entre las historias de dolor también aparecen voces como la de este niño, que recuerdan que una ciudad no solamente se reconstruye con cemento y ladrillos, sino también con la solidaridad de su gente.

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