Comunidades de Tame viven bajo amenaza: denuncian represalias del ELN contra quienes colaboran con las autoridades
Fuentes de inteligencia aseguran que la guerrilla ha intensificado las intimidaciones contra la población civil en Arauca. La ubicación de una volqueta con explosivos cerca de un colegio sería parte de una estrategia para sembrar miedo y frenar la colaboración ciudadana con la Fuerza Pública.
El miedo se ha convertido en parte de la cotidianidad para decenas de familias en Tame, Arauca, donde, según fuentes de inteligencia militar, el ELN habría endurecido las amenazas contra los habitantes que suministran información a la Fuerza Pública para combatir la presencia de grupos armados ilegales en la región.
Uno de los hechos que más preocupación ha generado ocurrió el pasado 17 de julio, cuando fue encontrada una volqueta cargada con explosivos a pocos metros de una institución educativa donde diariamente permanecen cerca de un centenar de estudiantes. De acuerdo con las autoridades, el vehículo representaba un alto riesgo y, además, enviaba un mensaje de intimidación a las comunidades que han comenzado a denunciar los movimientos de esa organización armada.
Comunidades de Tame denuncian amenazas del ELN
Habitantes de la zona, citados bajo reserva por la publicación, aseguran que el cansancio por las extorsiones, el reclutamiento de menores, las amenazas y los constantes enfrentamientos los ha llevado a colaborar con las autoridades, pese al riesgo que ello representa. Según un oficial de inteligencia, esa información ha sido clave para evitar atentados y desarrollar operaciones militares, aunque reconoció que quienes ayudan viven bajo permanente amenaza.
Las fuentes consultadas sostienen que tanto el ELN como las disidencias de las Farc continúan ejerciendo presión sobre las comunidades mediante restricciones a la movilidad, extorsiones y actos de intimidación. En ese contexto, el hallazgo de la volqueta con explosivos cerca del colegio habría buscado demostrar capacidad de control territorial y sembrar temor entre la población civil. Mientras las operaciones militares continúan en la zona, cientos de familias permanecen atrapadas entre la violencia de los grupos armados y el temor a sufrir represalias por colaborar con las autoridades.