Angie Rodríguez aseguró que el poder de Juliana Guerrero en el Gobierno Petro la sorprendió.
La funcionaria aseguró que sus problemas dentro del Gobierno comenzaron cuando cuestionó a Guerrero y denunció presuntas irregularidades en su hoja de vida
Angie Rodríguez, directora del Fondo Adaptación, acusó a Juliana Guerrero, funcionaria cercana a la Casa de Nariño, de ejercer un gran poder dentro del Gobierno Petro a pesar de no tener un cargo oficial. Rodríguez afirmó que Guerrero “es la que tiene el poder” y no necesita un cargo para ejercerlo. La directora del Fondo Adaptación señaló que Guerrero controla entidades clave como el Fondo Colombia Paz, el Dapre y el fondo del Ministerio de la Igualdad, lo que genera preocupación sobre su influencia en decisiones cruciales del Ejecutivo. “Controla el Fondo Colombia Paz, controla el Dapre, ha intentado controlar el fondo del Ministerio de la Igualdad. O sea, es una locura todo esto”, expresó Rodríguez.
La disputa entre ambas funcionarias comenzó cuando Rodríguez cuestionó la llegada de Guerrero al Viceministerio de Juventud, alegando que no cumplía con los requisitos del cargo. Rodríguez también denunció que Guerrero había influido en el nombramiento de Nora Mondragón como directora del Dapre, cargo que ella misma ocupó anteriormente. “Ella es la que nombra a la señora Nora Mondragón”, afirmó Rodríguez, quien considera que este nombramiento fue clave en la crisis interna que enfrenta actualmente dentro del Gobierno.
Según Rodríguez, el conflicto se intensificó cuando cuestionó la hoja de vida de Guerrero y sus presuntas irregularidades. La directora del Fondo Adaptación relató una conversación incómoda en la que Guerrero, según ella, le habló sobre sus “misiones secretas”, que incluían la interacción con el ELN. “Ella entraba todo el tiempo a mi oficina, todo el tiempo… y un día yo estaba organizando la agenda y ella estaba ahí hablando eso, que porque ella hacía misiones secretas y dentro de sus misiones secretas estaba que ella tenía que hablar con el ELN”, reveló Rodríguez.
La situación llevó a Rodríguez a sentirse en estado de indefensión, al punto de tener que firmar un contrato con la Unidad Nacional de Protección para garantizar su seguridad y la de su hijo. Aseguró que este contrato costó 250 millones de pesos. También mencionó que, al ingresar al Fondo Adaptación y manejar un presupuesto de un billón de pesos, empezó a comprender las tensiones internas. “Y luego, ¿qué me encuentro yo en el Fondo? Una entidad con un presupuesto de un billón de pesos. Ahí empecé a entender muchas cosas”, concluyó.
