iNO FUE CAPAZ! Cepeda no rechazó fiesta de cabecillas en cárcel de Itagüi

La imagen de cabecillas criminales en plena parranda dentro de una cárcel volvió a encender el debate sobre la paz total. Pero en medio de la tormenta política, Iván Cepeda Castro decidió trazar una línea clara: no se sumará a las críticas que golpeen ese proceso.
Desde Bucaramanga, el hoy candidato presidencial fue consultado por la fiesta ocurrida en la cárcel de Itagüí y respondió sin rodeos. Dijo que el caso debe ser manejado por las autoridades penitenciarias y dejó un mensaje directo: de él no saldrán declaraciones contra la política de paz.
El escándalo crece porque a la parranda habrían asistido varios jefes de estructuras criminales de Medellín, algunos con roles activos dentro de los acercamientos del Gobierno en el marco de la Paz Total.
Estos cabecillas, que fungían como voceros en procesos de paz urbana, tenían suspendidas sus órdenes de captura mientras avanzaban las negociaciones. Sin embargo, tras el escándalo del 8 de abril, el Gobierno decidió frenar temporalmente esos espacios de diálogo.
Uno de los nombres que más ruido genera es el de Sebastián Murillo Echeverry, alias “Lindolfo”, señalado como cabecilla de la banda Caicedo y miembro de “la Oficina”, cuya posible salida de prisión habría sido el motivo de la celebración.
El episodio no solo abre cuestionamientos sobre lo que ocurre dentro de las cárceles, sino que mete presión al proceso de paz. Mientras algunos sectores piden explicaciones y ajustes, Cepeda opta por cerrar filas: respalda la política, pero deja en manos de las autoridades lo ocurrido tras los muros.