Cinco familias cordobesas viven horas de angustia tras tragedia aérea en Putumayo
Mientras avanzan las labores de identificación de las víctimas, comunidades de Montería, Montelíbano y San Bernardo del Viento claman por respuestas.
El dolor y la incertidumbre se apoderan de varias familias cordobesas tras la tragedia aérea ocurrida en Puerto Leguízamo, donde un avión militar Hércules C-130 se estrelló dejando un saldo de 66 uniformados muertos.
Al menos cinco familias del departamento de Córdoba permanecen en vilo, sin conocer el destino de sus seres queridos que viajaban en la aeronave. Hasta ahora, las autoridades no han entregado listados oficiales detallados, por lo que se desconoce si estos soldados están entre los fallecidos, heridos o desaparecidos.
Uno de los casos que más conmueve se registra en San Bernardo del Viento, donde familiares del soldado Luis Hernández esperan noticias. El uniformado se dirigía hacia la vereda Pompeya para reencontrarse con su familia. Su hermano, Darío González, reconocido en la comunidad, sigue a la espera de información oficial.
La angustia también se vive en Montelíbano, donde la familia de Ederxander Morales aguarda noticias. El militar había esperado varios días para abordar el vuelo con la ilusión de regresar a casa.
En Montería, la incertidumbre golpea a Nuris Torres, madre del soldado Arley Camilo Tordecilla Warnes, quien no ha recibido ningún reporte sobre su hijo. “No sé nada, quiero saber cómo está mi hijo”, expresó en medio de la desesperación.

A estos casos se suman los de Santiago Arias y Daniel Esteban Arias, oriundos del corregimiento Juan José, en el sur del departamento, cuyas familias tampoco han sido notificadas oficialmente.
Mientras tanto, en la zona del siniestro continúan las labores forenses para identificar a las víctimas, muchas de ellas en condiciones que dificultan su reconocimiento. Las autoridades avanzan en los procesos de verificación, en medio de la presión de decenas de familias que esperan respuestas.
La tragedia no solo deja una profunda herida en las Fuerzas Militares, sino que mantiene a comunidades enteras en silencio y expectativa, aferradas a cualquier información que les permita conocer la suerte de sus seres queridos.