Crisis en la educación privada de Bogotá: más de 100 colegios podrían cerrar por alza del salario mínimo 2026
La educación privada en Bogotá enfrenta una de sus peores crisis de los últimos años. Según advirtió Carlos Ramos, director de la Mesa Distrital de Colegios Privados, el aumento del 23,7 % en el salario mínimo para 2026 podría provocar el cierre de al menos 100 instituciones educativas en la capital, muchas de ellas con menos de 30 estudiantes.
Los llamados “colegios de barrio”, históricamente administrados por familias o comunidades para ofrecer educación accesible, son los más vulnerables. La limitada capacidad de ajustar las matrículas y pensiones, reguladas por el Ministerio de Educación, hace que estas instituciones no puedan absorber los incrementos salariales sin poner en riesgo su sostenibilidad económica.
“El promedio de incremento autorizado para las pensiones fue del 7 %, y frente a un aumento del 23 % en el salario mínimo hay un desfase que los colegios no pueden asumir”, explicó Ramos. Durante 2025, 35 colegios privados cerraron sus puertas, y se estima que la cifra podría triplicarse este año si no se implementan soluciones.
La Mesa Distrital ha solicitado al Ministerio de Educación revisar la resolución que fija los topes de cobro para matrículas y pensiones, buscando alternativas que permitan a las instituciones ajustar sus presupuestos y cubrir los costos operativos sin comprometer la calidad educativa. Hasta ahora, el gremio solo ha tenido contacto con asesores y directivos, pero no con el ministro Daniel Rojas, aunque esperan respuesta formal antes del inicio del calendario escolar A, a finales de enero.
El impacto de los posibles cierres trasciende lo económico. Cada colegio que deja de operar obliga a reubicar a decenas de estudiantes en el sistema público, aumentando la presión sobre escuelas oficiales y generando incertidumbre para padres y comunidades. Ramos advierte que, sin medidas de apoyo, el sistema público podría no estar preparado para absorber esta demanda adicional.
Además de los efectos financieros, la crisis amenaza la historia y tradición educativa de los barrios. Muchos colegios surgieron como iniciativas familiares para ofrecer educación accesible en sectores populares y han formado generaciones de estudiantes durante décadas. “Podríamos ver desaparecer a una generación de colegios pequeños que han formado a Bogotá por años”, señaló Ramos.
El gremio insiste en que la solicitud no busca incrementar las matrículas, sino garantizar la sostenibilidad de colegios privados que no reciben recursos públicos, muchos de los cuales enfrentan una cartera morosa de entre el 20 % y 25 %, lo que dificulta cubrir los nuevos costos salariales.
Con el aumento del salario mínimo para 2026, la educación privada en Bogotá enfrenta un escenario crítico que podría marcar la mayor ola de cierres de colegios en la historia reciente de la capital, a menos que el Gobierno implemente medidas urgentes para proteger a estas instituciones.