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“El mundo no se salva afilando espadas sino acogiendo a todos”, mensaje del papa en Año Nuevo

El papa León XIV advirtió este jueves que el mundo “no se salva afilando espadas”, sino a través del perdón, el entendimiento y la acogida, durante la primera misa del año, celebrada en la basílica de San Pedro del Vaticano y enmarcada en la 59ª Jornada Mundial de la Paz.

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Durante su homilía, el pontífice estadounidense, de la orden de San Agustín, evocó al santo para recordar que uno de los rasgos fundamentales de Dios es “la gratuidad total de su amor”, manifestada en la figura de un niño recién nacido, desnudo e indefenso. En ese sentido, subrayó que la salvación no llega mediante la violencia, el juicio o la opresión, sino mediante el esfuerzo constante por comprender, perdonar, liberar y acoger a todos sin miedo ni cálculos.

León XIV, quien vive por primera vez un Año Nuevo como papa tras haber sido elegido en mayo pasado, señaló que el inicio de 2026 representa una oportunidad para que cada persona emprenda “una vida nueva”, marcada por la capacidad de perdonar. Ante cerca de 5.000 fieles, describió el nuevo año como un camino abierto, por descubrir, en el que los creyentes están llamados a ser “perdonados y dispensadores de perdón”.

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El pontífice invitó además a vivir el tiempo que comienza como un compromiso permanente con una paz “desarmada y desarmante”, especialmente en favor de los más humildes. En ese contexto, animó a los fieles a acercarse a la fe, cuando está próximo a concluir, el próximo 6 de enero, el Jubileo inaugurado por el papa Francisco.

La Jornada Mundial de la Paz, que se celebra cada 1 de enero, coincide este año con la publicación del primer mensaje de León XIV para esta fecha, difundido el pasado 8 de diciembre bajo el título “La paz sea con todos vosotros. Hacia una paz desarmada y desarmante”. En el documento, el papa alertó sobre el aumento del gasto militar mundial, que en 2024 creció un 9,4 %, evidenciando un fuerte esfuerzo económico de los países hacia el rearme.

Finalmente, el pontífice expresó su preocupación por la creciente inestabilidad global y por el uso del miedo como justificación para incrementar el gasto en armamento, más allá del principio de la legítima defensa. Según advirtió, tratar la paz como un ideal lejano termina normalizando la guerra, por lo que llamó a recuperar “las palabras justas y la convicción de que la paz está cerca” como un compromiso para los meses venideros y para toda la vida cristiana.

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