“Sube el salario, baja el bolsillo”: Paloma Valencia lanza alerta por el alza del mínimo
La senadora y candidata presidencial Paloma Valencia se sumó a las voces críticas frente al reciente decreto del Gobierno nacional que fija el aumento del salario mínimo en Colombia. A través de un comunicado, la dirigente del Centro Democrático aseguró que la medida, aunque presentada como un alivio para los trabajadores, podría generar efectos adversos en la economía y en el costo de vida de millones de hogares.

Valencia advirtió que gran parte de los precios básicos del país están indexados al salario mínimo, lo que provoca incrementos en cadena. “Todo lo que compramos termina subiendo”, señaló, al referirse al impacto en rubros como arriendo, servicios públicos y transporte. En particular, alertó sobre el encarecimiento de la Vivienda de Interés Social, cuyo valor se ajusta cada año con base en el salario mínimo y que, según estimaciones de Fedesarrollo, podría aumentar entre un 10 y 12 %. “Para los más pobres, esto significa que el acceso a una casa propia se convierte en un espejismo”, agregó, citando que el déficit habitacional ya supera las 1,8 millones de viviendas.
Paloma Valencia sobre el salario mínimo
La candidata también puso el foco en la informalidad laboral, que supera el 60 % de los trabajadores, según el Dane, y advirtió que este grupo sería uno de los más afectados. A su juicio, el aumento carece de fundamentos técnicos sólidos y puede acelerar la inflación, lo que obligaría al Banco de la República a subir las tasas de interés, encareciendo aún más el crédito y frenando la creación de empleo formal.
En el debate también intervinieron líderes gremiales. El presidente de la Andi, Bruce Mac Master, afirmó que “las decisiones populistas se caracterizan por generar en algunos grupos de la población la idea de que se están beneficiando sus intereses, cuando en realidad se trata de medidas insostenibles o estructuralmente inconvenientes”. Por su parte, Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria, advirtió que “este aumento desmedido del salario mínimo afecta a los más vulnerables, a los que están en la informalidad, encarece la creación de empleo formal, agudiza la crisis fiscal, genera presiones inflacionarias y aumenta el costo del crédito”.