Machu Picchu podría perder el título de ‘maravilla del mundo’
Machu Picchu atraviesa una de sus peores crisis recientes. Tras el vencimiento en septiembre de 2025 de la concesión de Consettur, encargada del transporte hacia la ciudadela, el Estado aún no ha concretado una nueva licitación. Esta falta de definición mantiene entrampado el proceso de transición y ha detonado una ola de bloqueos en la vía férrea y protestas en la ruta de buses entre Santa Teresa, Hidroeléctrica y Machu Picchu Pueblo.

Las manifestaciones, lideradas por comunidades campesinas, expresan el temor a que se repitan “favoritismos y acuerdos sin transparencia”. A ello se suma un panorama caótico en la venta presencial de boletos de ingreso: largas filas, denuncias de reventa y riesgos de seguridad que deterioran la experiencia del visitante y golpean la imagen internacional del Perú.
Aunque la ministra de Cultura defendió el control de aforo, empresarios y operadores turísticos insisten en la necesidad de implementar un sistema de acceso “más transparente y eficiente”.

El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) y la Presidencia del Consejo de Ministros han sido señalados como responsables del desgobierno. La falta de liderazgo y coordinación, advierten los gremios, afecta a más de cinco mil turistas cada semana, pone en jaque al sector turístico y amenaza uno de los principales motores económicos y culturales del país.
El mensaje de fondo es contundente: urge voluntad política, diálogo y transparencia para recuperar la confianza y garantizar que Machu Picchu siga siendo un destino de orgullo nacional y valor universal.