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Pacto por la Tierra y la Vida: un paso firme hacia la Reforma Agraria en Colombia

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Con la participación de más de 5.000 delegados de comunidades campesinas, indígenas, negras, afrodescendientes, raizales y palenqueras, se firmó el Pacto por la Tierra y la Vida, un acuerdo que sienta las bases del Plan Decenal de la Reforma Agraria en Colombia. Este histórico encuentro tuvo lugar en Chicoral, corregimiento de El Espinal, Tolima, un territorio con una carga simbólica en la lucha por la tierra.

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Un acuerdo con impacto estructural

El pacto, compuesto por 12 puntos clave, aborda temas fundamentales como la redistribución de tierras, la protección del agua y ecosistemas, la reforma institucional agraria y la transformación del modelo productivo rural. Durante dos días de construcción colectiva, líderes y lideresas de diversas organizaciones aportaron su experiencia para dinamizar el campo y mejorar la calidad de vida de sus comunidades.

La firma del documento contó con la presencia del presidente Gustavo Petro, ministros del Gabinete, autoridades locales y departamentales. En su intervención, el mandatario destacó la importancia de Chicoral como escenario del pacto, recordando que en este mismo corregimiento, el 9 de enero de 1972, se enterró la Reforma Agraria bajo el gobierno de Misael Pastrana.

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“Hacer la Reforma Agraria es revivir la paz en Colombia. Venimos a exorcizar este sitio de energías malignas que nos condujeron a la mayor desigualdad social y violencia. Al resolver la desigualdad, construiremos la paz de Colombia”, afirmó Petro.

Compromiso del Gobierno con la Reforma Agraria

Felipe Harman, director de la Agencia Nacional de Tierras, reafirmó el compromiso del Estado con el campo, destacando que la organización y resistencia de las comunidades será clave para hacer irreversible el proceso de Reforma Agraria.

“La historia está cambiando y lo mejor es que la estamos escribiendo juntos”, expresó Harman.

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Por su parte, la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, resaltó que el movimiento agrario será protagonista en la transformación del campo colombiano.

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“Con ustedes resignificamos los acuerdos y le decimos al país que unimos nuestras voces y esfuerzos para convertir a Colombia en una potencia agroalimentaria”, afirmó.

Los ejes fundamentales del pacto

Durante el evento, tres representantes de las comunidades leyeron el documento del pacto. Bárbara Machado, vocera afrocolombiana, subrayó que el objetivo es dignificar a los trabajadores del campo y proteger los territorios. Herminson Vega, delegado indígena, enfatizó que el éxito de la reforma dependerá de la colaboración de toda la sociedad. Finalmente, Nury Martínez, representante campesina, expuso los 12 puntos del acuerdo, que incluyen:

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  1. Redistribución equitativa de la tierra, de los activos productivos y recuperación de los territorios expoliados.
  2. Justicia Agraria, restitución y reparación de deudas históricas con las comunidades y pueblos.
  3. Restauración, recuperación y protección de suelos rurales, conectividad de cuerpos de agua y ecosistemas.
  4. Representación, autonomía e inclusión efectiva de las comunidades y pueblos en la política pública.
  5. Transformación del modelo de producción agrario para la garantía de los derechos individuales, colectivos y de la naturaleza, y la promoción de la soberanía alimentaria.
  6. Protección de logros históricos producto de la lucha social y la búsqueda de  la  paz.
  7. Reorganización y fortalecimiento de la institucionalidad agraria.
  8. Garantías para la vida y el fortalecimiento de las organizaciones de los pueblos y las comunidades.
  9. Reconocimiento e inclusión de las mujeres, las diversidades y juventudes rurales.
  10. Protección del agua y fortalecimiento de las territorialidades de los pueblos y comunidades.
  11. Recomposición y garantías para el ejercicio de los sistemas propios de conocimiento de los pueblos y las comunidades.
  12. Transformación de economías en donde existen cultivos de uso ilícito de coca, marihuana y amapola.

El Pacto por la Tierra y la Vida se posiciona como un hito en la búsqueda de justicia agraria y equidad en el campo, sentando las bases para un futuro más sostenible e inclusivo en las zonas rurales del país.

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