La bóveda del fin del mundo recibe nuevas semillas ante la amenaza climática
La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, ubicada en el remoto norte de Noruega, ha recibido una importante adición de más de 30.000 muestras nuevas, fortaleciendo su misión de resguardar la biodiversidad de cultivos y proteger la seguridad alimentaria global. Este depósito, concebido como un “cobertizo del fin del mundo”, funciona como un recurso de última instancia para preservar semillas en caso de desastres naturales o conflictos. Las recientes adiciones reflejan el creciente interés en la preservación genética en tiempos de cambio climático.
El banco de semillas de Svalbard ya almacenaba cerca de 1,3 millones de muestras, abarcando más de 7000 especies de plantas de todo el mundo. Según Asmund Asdal, coordinador de la bóveda, la reciente donación involucró a un número significativo de bancos de genes, particularmente de países en desarrollo. Asdal destacó que varios de estos bancos hicieron sus primeros depósitos esta semana, contribuyendo con material genético valioso y único que fortalece la diversidad almacenada en Svalbard.

Si bien existen otros bancos de semillas en el mundo, Svalbard está diseñado como una caja fuerte para emergencias, manteniendo los recursos genéticos en condiciones casi herméticas. Mientras que los bancos de genes locales funcionan como sistemas accesibles, donde las semillas se estudian y comparten, Svalbard se presenta como una medida de respaldo crucial. Stefan Schmitz, director ejecutivo de Crop Trust, explicó que las recientes contribuciones demuestran la urgencia de proteger los cultivos en respuesta al cambio climático y la inestabilidad mundial.
La crisis climática ha puesto de relieve la importancia de estas reservas genéticas. Laurie Parsons, investigadora de Royal Holloway, Universidad de Londres, señaló que el clima en el que la humanidad prosperó durante milenios está desapareciendo. En 2023, millones de personas experimentaron inseguridad alimentaria debido a fenómenos extremos como olas de calor e inundaciones, que también afectan los hábitats de muchas especies vegetales en riesgo de extinción. La reciente donación a la bóveda de Svalbard incluye semillas de regiones vulnerables, lo que las convierte en recursos críticos para la adaptación climática.
Además de las amenazas ambientales, los conflictos bélicos también han devastado fuentes de biodiversidad. En 2015, la guerra en Siria obligó a retirar semillas de la bóveda de Svalbard, que se trasladaron a almacenes de Líbano y Marruecos. En 2024, llegaron nuevas semillas desde los territorios palestinos, y se esperan otras de Sudán en el próximo año. Estas muestras genéticas son un pilar fundamental para la agricultura del futuro, y Schmitz señaló que las semillas tradicionales, en riesgo de ser desplazadas, podrían ser la clave para desarrollar cultivos más resistentes frente a la crisis climática.