Día Internacional de las Lenguas de Señas: promoviendo la inclusión y el reconocimiento de la diversidad lingüística
Cada 23 de septiembre se celebra el Día Internacional de las Lenguas de Señas, una fecha proclamada por las Naciones Unidas en 2017 con el propósito de concienciar sobre la importancia de las lenguas de señas en la plena realización de los derechos humanos de las personas sordas. Esta conmemoración busca promover la inclusión y resaltar la diversidad lingüística como una pieza clave para construir sociedades más equitativas.
Actualmente, existen más de 70 millones de personas sordas en todo el mundo, según la Federación Mundial de Sordos (WFD), y se estima que más del 80% de ellas viven en países en desarrollo. Las lenguas de señas, esenciales para la comunicación de esta población, son idiomas visuales completos con gramáticas y estructuras propias, adaptadas a las particularidades de cada comunidad.
El lema de este año, “Lenguas de señas para todos”, subraya la necesidad de fomentar el aprendizaje y el uso de estas lenguas no solo por parte de las personas sordas, sino también de sus familias, educadores, gobiernos y la sociedad en general. La implementación de políticas inclusivas que reconozcan y valoren la lengua de señas es fundamental para garantizar el acceso a la educación, el empleo y la vida social de las personas sordas.
A nivel mundial, varios países han avanzado en el reconocimiento oficial de las lenguas de señas. En Colombia, por ejemplo, la Lengua de Señas Colombiana (LSC) está reconocida oficialmente desde 1996, y se han implementado leyes que buscan asegurar su enseñanza y uso en diversos espacios educativos y laborales.
La celebración de este día es una oportunidad para destacar los avances logrados, pero también para recordar que queda mucho por hacer en términos de accesibilidad y derechos para la comunidad sorda. La inclusión plena solo será posible cuando la sociedad reconozca que la lengua de señas es un derecho humano fundamental, y que su aprendizaje y uso puede derribar barreras, permitiendo que todos los ciudadanos participen de manera equitativa en la vida social, económica y cultural.