Judicial

Revelan uso de arma de fuego en crimen del ganadero y sus dos empleados

Informe revela que como era de esperarse que para matar a dos hombres tan ariscos y desconfiados como Fredy El Negro Beleño Acosta, experimentado garrochero y hombre de experiencia en lidiar ganado; Gerardo Marzola Coronado y al mismo jefe de ellos el ganadero Esteban Urueta González, sus verdugos tenían que usar algo más que un objeto contundente para acabar con sus vidas.

Primer dato inédito

El uso de un arma de fuego tipo revólver para atacar a una de sus víctimas y así poder someter a otra de ellas y luego asesinarla a golpes, para posteriormente quemarlas.

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En Medicina Legal en Medellín los expertos forenses descubrieron que a “El Negro” Beleño le propinaron disparo a quemarropa. Un orificio con otro de salida de la ojiva así lo corrobora. En el sitio del hallazgo de los cadáveres no se encontraron balas ni vainillas, pero el rápido estudio señala que se usó un revolver calibre 38.

arma
Esta sería la fosa donde hallaron cadáveres en Carolina – Chimá. / Foto: Cortesía

Segundo dato

Cuando los hoy prófugos de la justicia, Cristian Petro Almanza y Juan Fernando Soto Garcés, lograron convencer al ganadero a que fuera por algo de comer a Cereté y así quedarse solo con sus víctimas en el predio en Carolina, Chimá, donde contarían un ganado, se armó entre los cuatro una discusión acalorada que terminó con el fatal desenlace. Cristian apretó el gatillo y tras someter a Gerardo, este fue asesinado a golpes.

Acto seguido, quemaron sus cuerpos

Todo esto ocurría mientras el patrón desconocía lo que estaba por suceder y mientras él regresaba a un sitio de donde no saldría con vida.

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Aquellos cuatro, eran más que conocidos por estar trabajando con el ganadero Esteban Urueta.

Tercer dato ya relacionado con el ganadero

La discusión fue por plata generada del robo del ganado al empresario, y ellos se conocían tanto por aquello del mundo de los garrocheros en fiestas en corralejas, que Marzola y Beleño, tenían bien calibrado los alcances de quienes se convirtieron en sus verdugos. Estos últimos de ser capturados o encontrados con vida, o si se entregan a las autoridades tendrían que contar toda la verdad del robo del ganado y si existía una red de la que ellos eran un eslabón.

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Cuarto dato inédito del informe periodístico. A Esteban Urueta lo habrían sometido apuntándole con el arma, pero sin dispararle. Y lo mataron a golpes, llevándolo a la fosa donde ya estaban los otros cuerpos. Lo despojaron de sus objetos de valor como cadena, reloj y un celular IPhone de última generación costosísimo. Este equipo podría convertirse en una herramienta fundamental para dar con el paradero de quien lo robó.

ganadero

Delitos a imputar

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Los delitos a imputar a Cristian Petro y Juan Fernando Soto serían hurto agravado, homicidio, agravado, secuestro y porte ilegal de arma de fuego.

Lo del hurto apenas tendría relación con las pertenencias que dice la familia de Esteban que él llevaba consigo. Lo del abigeato o hurto del ganado sería otro proceso penal que lo podría llevar otra fiscalía distinta al de la Unidad de Vida.

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¿Por qué el allanamiento?

Existe todo tipo de presión que facilite la pronta entrega de los procesados por el triple crimen descubierto el viernes 13 de septiembre en Carolina, Chimá, tres días después de la desaparición de las víctimas, Cristian Petro y Juan Soto, fueron vistos ingresar al Edificio Murano en el barrio La Castellana, norte de Montería.

Eso ocurrió después de que en el Gaula les permitieran marcharse porque contra ellos no existía aún una orden de captura. Lo de aquella visita fue durante el día.

Ante la posibilidad de que ellos estuvieran aún en ese sector las autoridades con una orden de allanamiento lograron ingresar a ese edificio, especialmente en el apartamento del abogado Lesmer Quintero, defensa de los sindicados.

Este medio logró charlar por segunda vez con el jurista sobre este episodio y manifestó, que cuando lo contactaron para que él asistiera a Juan Fernando Soto, se dirigió al Gaula a solicitar respetuosamente que permitieran que él abandonara esa entidad porque no existía razón legal para que siguiera retenido. En ese instante Petro también hizo uso de sus servicios y a los dos les facilitaron la salida.

“Como era necesario seguir con la diligencia de los poderes y hacer una entrevista, yo rápidamente me dirigí a mi apartamento porque me sentó mal haber salido, ya que tenía tres días de haber sido operado y estaba bajo analgésicos, tal como demuestra mi historia clínica. Entonces acordamos reunirnos en mi sitio de residencia y posteriormente se marcharon, tal como deben registrarlo los videos de las cámaras del edificio. Esa visita de mis clientes, fui yo quien se la hice saber a los dos generales que me visitaron horas después por la noche. Hablo de los subdirectores nacionales del Gaula y de la Policía. Y al día siguiente me hicieron el allanamiento. Pero sí sigo con el caso. Estoy haciendo mi trabajo como profesional del derecho y por ello estoy en contacto con la Fiscalía trabajando el tema”, explicó, Lesmer Quintero.

Este medio también conoció sobre rumores de que a los dos prófugos los habían visto en San Antonio de Palmito, Sucre, en límites con Momil, Córdoba, pero eso se quedó allí en simples rumores, mientras la presión de las autoridades avanza en operativos de búsqueda en San Pelayo y Chimá; mientras los cadáveres del ganadero Esteban y Gerardo ya fueron entregados para ser sepultados en Sincelejo y en Pueblo Nuevo, respectivamente.

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